GOLF
29 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Tras su doble victoria consecutiva en el Bay Hill Invitational y en el The Players, Tiger Woods se ha retirado por unos días a su mansión de Islewort, en Orlando (Florida). Quiere recargar las pilas para el Masters de Augusta de la próxima semana. En los campos de los alrededores de su residencia aprovechará para ensayar golpes específicos. El Tigre se propone atar todos los cabos para que no se le esfume el título. Mientras muchos de sus antagonistas en el Masters están implicados en el en el torneo BellSouth Classic, de Duluth (Georgia), donde Mickelson defiende el título del año pasado, Woods ha preferido meterse de lleno en los preparativos del primer Grand Slam de 2001. El estadounidense nunca se siente satisfecho de lo que hace, sobre todo le mueve el deseo de la perfección, máxime considerando que Augusta es un campo exigente como el que más. Campeón del Masters-97, Tiger aspira a enfundarse su segunda chaqueta verde (la primera la consiguió en 1997) para demostrarse a sí mismo que de nuevo puede encadenar otras victorias en las otras tres pruebas de Grand Slam. Woods dijo en la emisora de televisión Espn, refiriéndose a su comparecencia en el Masters, que quiere «estar entre los líderes el domingo, día 8, y tener opción de victoria en los últimos nueve hoyos». Sus rivales ya saben lo que les espera.