El Celta ganó fuera de casa con la reserva de varios titulares en Montjuïc El Celta volvió a ganar un partido lejos de Balaídos y lo hizo ante uno de los equipos más en forma del campeonato. La victoria ante el Espanyol en Montjüic hace que el conjunto vigués haya encadenado una racha de cinco partidos en Liga sin perder.
10 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Víctor Fernández había expuesto antes del encuentro la deficitaria situación física en la que consideraba que su equipo llegaba a este partido. Ante esto planteó una revolución en su alineación amparado en la teoría de las rotaciones, que incluso llevó a Karpin a quedarse fuera de la convocatoria con una versión oficial que indica que el ruso padece una sobrecarga. Por acumulación de partidos también se sentaron Mostovoi y Giovanella, mientras que lo de Juanfran responde a una cuestión técnico-táctica, que está anulando el potencial ofensivo de la banda izquierda celeste ante la imposibilidad de un desdoblamiento que ofrezca garantías. El planteamiento vigués respondió a un control defensivo de la situación que se le atragantó al Espanyol hasta tal punto que prácticamente no crearon oportunidades. Con la tranquilidad de una buena cobertura el Celta confió sus opciones a mantener la calma y esperar con paciencia su oportunidad. Penalti no señalado Esta pudo llegar en una falta que sacó Gustavo López y cabeceó Edú. La distraída atención del colegiado y su asistente hizo que éstos obviasen que en esta acción Rotchen cometió un claro penalti sobre Berizzo al agarrarlo en el área. Ambos equipos daban una sensación de desgaste, aunque más especialmente los locales que no utilizaron del mismo modo la amplitud de su plantilla. El tedio y la falta de tensión eran las irregulares líneas que marcaban un choque que provocó más de un bostezo. Si alguien estaba cerca de hacer algo en este partido era el equipo visitante, y por ese motivo quizás esperó más de la cuenta para introducir algún revulsivo. Las palpitaciones indicaban que este encuentro tenía el ritmo adecuado para que los celestes volviesen a ganar fuera después de no hacerlo desde la primera jornada del campeonato. Los que estaban en el campo debían reivindicar sus cualidades y esa parecía el mensaje que se esforzaban en descifrar. Con la entrada de Mostovoi, el «zar» galvanizó y vitaminizó a los presentes para que creyesen en su estandarte y fuesen a por la victoria. Catanha avisó primero y culminó después ya en el tiempo de descuento. Ganó el único equipo que fue a por el partido y que el mejor leyó la resaca de la Copa. Son cuatro partidos consecutivos sin perder con los que el Celta parece remontar el vuelo.