FÚTBOL Magistralmente conducido desde el banquillo por Luis Aragonés, el Mallorca impartió una lección táctica en Chamartín, maniató por completo a un desorientado Real Madrid, y logró con merecimiento su primera victoria en el coliseo merengue. Los baleares, metidísimos de lleno en el partido desde el pitido inicial, supieron emplear las bazas de la disciplina, el orden, el buen manejo en el centro del campo y la rapidez en punta.
01 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El Mallorca asustó de inicio y se fue encerrando atrás de forma paulatina. Como ya había advertido Luis Aragonés, taponó las bandas; por la derecha, Figo y Geremi se hartaron de centrar pero casi siempre estorbados por un par de jugadores. Raúl, en pésimo estado de forma, desperdició la ocasión más clara de su equipo cuando, a los 23 minutos y sin oposición, cabeceó al palo un gran centro del camerunés. En la reanudación, Del Bosque dio entrada a Morientes y después a McManaman. Tampoco funcionó esta solución. El Mallorca, con Nadal estelar en el centro de la defensa, un Engonga perfecto y un Eto''o y Luque inquietantes arriba, llevó el partido como más le convenía y esperó su momento. Engonga fabricó una jugada maravillosa, asistió a Ibagaza, quien ganó la espalda a la zaga madridista y batió a Casillas. A partir de ahí, el Madrid asedió al Mallorca, pero sin crear peligro y a expensas de los contraataques rivales. En uno de ellos, Stankovic y Carlos decidieron el choque.