Cómoda victoria del Murcia

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO MURCIA. ENVIADO ESPECIAL

DEPORTES

J. F. MORENO

El Compostela entregó el partido nada más iniciarse la segunda parte El Compostela ofreció una pobre imagen en La Condomina. El conjunto santiagués se entregó, pero careció de calidad ante un adversario que sumó los tres puntos sin ver peligrar el encuentro en ningun momento. Murcia y Compostela comparecieron con idénticos planteamientos, pero con distinta convicción y motivación. Con distinta filosofía futbolística. Ambos saltaron al rectágulo de juego con un 4-2-3-1, con Ohen y Alfaro como principales referencias ofensivas. Alfaro puso en jaque a los defensores compostelanistas, mientras que Carrero (le queda pequeña esta categoría al gran central del Real Murcia) se bastó para frenar los esporádicos intentos de los gallegos.

01 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El partido pronto se le puso de cara al Murcia. La defensa santiaguesa apenas aguantó un cuarto de hora. En su tercera acometida, el conjunto local anotó el primer tanto. Ni siquiera Rafa pudo evitar el remate de Loreto. Entonces, Juanito empezó el calentamiento por la banda. Jubera se fue a la ducha antes de lo previsto y el sistema de Ballesta no se alteró (Aguado pasó al centro y el de Sigüeiro ocupó la banda). El Compostela, muy inocente, llegó con timidez en los primeros compases del encuentro, en la fase de tanteo y de reconocimiento del rival. Fueron dos galopadas de Cabrejo por la banda, pero el Murcia ni se inmutó. Los de Mel no alteraron el orden y mantuvieron firmes sus ideas. Tras el primer gol, el cuadro grana se creció, puso a funcionar el turbo y empezó a divertirse sobre el césped del vetusto estadio de La Condomina. Intentó el gol desde todas las esquinas, aunque lo hizo con demasiada precipitación y sin mucho acierto, dándole tiempo al Compos a ordenar sus neuronas. La falta de diálogo sobre el césped sigue siendo una asignatura pendiente de la escuadra de Ballesta. El conjunto santiagués tardó en centrarse, pero poco a poco se fue sacudiendo el dominio de los locales. El Compos está acostrumbrado a sufrir en las últimas campañas (demasiado para el corazón de la hinchada blanquiazul) y poco a poco fue metiéndose en el partido, justo a tiempo para evitar el naufragio. A diez minutos del descanso, el portero Viña se lució ante un misil de Aguado. Fue el primer síntoma de la mejoría blanquiazul. El Compostela estaba vivo, aunque con una profunda herida en su amor propio. El equipo santiagués cambió de actitud en los últimos compases de la primera parte. No era para echar bombas, pero sí para ser algo más optimista, sobre todo teniendo en cuenta que el Murcia levantó el pie del acelerador, ralentizó su juego y empezó a especular con su único gol. Pero los murcianistas tardaron cinco minutos en sentenciar. Pusieron al Compostela en su sitio y volvieron a marcar las diferencias, que sí las hubo. Los Ballesta-boys bajaron la guardia y con un golpe directo al mentón empezaron a tambalearse. El descanso no le sentó nada bien a los gallegos. Luis Gil, en un clamoroso error defensivo, sentenció. Noqueó al Compostela. Al final, Anxo pudo haber metido al Compostela en el partido. Pudo haber disfrazado el marcador final, pero en el uno contra uno con el meta Viña el juvenil envió el esférico al travesaño, tras una excelente asistencia de Gudelj. Y todavía faltaban diez minutos para la conclusión.