El maracanazo, la pérfida albión y la Vecquia Signora. Tópicos de tan hondo calado en el mundo del fútbol no hay muchos más, así que no los busquen hoy lejos de Riazor. El público coruñés tendrá el honor de presenciar esta noche las evoluciones de un poderoso dinosaurio del jurásico futbolístico. Es la primera vez que un coloso tan formidable irrumpe en Galicia con motivo de la más insigne competición de clubes que existe en el Mundo.
17 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El Dépor tiene delante de la nariz la noche soñada por cualquier modesto venido a más, la ocasión idónea para redondear el mito creado en diez años. No puede dejar pasar la oportunidad de acreditarse ante los ojos del planeta con una actuación sobresaliente. Por eso dijo ayer Irureta que no debe haber un solo jugador en el equipo sin motivación para este duelo. Para el socio de toda la vida, los instantes previos al partido serán un buen momento para sentarse a recordar lluviosas tardes de Sestao y Barcelona Atlético, la tarde negra del Rayo Vallecano y la gloria de un 19 de mayo en que se ganó una Liga. Es un buen día, sin duda, para hacer balance y disfrutar con el equipazo que ha conseguido armar el Deportivo. El partido es argumento suficiente para asistir a un Riazor que presentará una imagen intimidatoria. Por si fuera poco, Dépor y Juve defenderán con sangre el liderato en el grupo E de la Champions League. El conjunto blanquiazul recibe a su más directo rival. Pero idéntica opinión tienen los italianos. «Son los contendientes más fuertes», admitió Carlo Ancelotti tras el empate en Turín. Poco importa que haya ausencias notables en los dos bandos. La esencia de un partido de bandera es la misma. Irureta no podrá contar con Mauro Silva ni con Fran, además de las consabidas bajas de Duscher y Makaay. Además, a Manuel Pablo será preciso hacerle una prueba antes del encuentro. Pero no hay excusas. Hoy podría reaparecer Djalminha después de una ausencia de casi un mes. En el Juventus serán bajas los uruguayos Montero y O''Neill, y los italianos Zambrotta y Paramatti. El partido está condenado a ser de alto voltaje. El Dépor es una máquina en Riazor y quiere demostrar que la mala imagen ofrecida en el Bernabéu fue un hecho puntual. Por su parte, Carlo Ancelotti desveló en rueda de prensa su intención de someter a los coruñeses a un ritmo fuerte y agresivo con el que, dijo, «el Deportivo puede sufrir». Si las dos premisas se cumplen, Riazor vibrará con uno de los más grandes espectáculos deportivos vividos en este coliseo.