El Dépor derrotó al Athletic con goles de Víctor y Pandiani El Dépor inició con autoridad su mandato como rey de la Liga. El equipo coruñés arrancó este nuevo campeonato como líder provisional, y lo hizo ante un histórico como el Athletic, a pesar de que el partido no fue nada del otro mundo. Un penalti bien lanzado por Víctor y un gol de Pandiani tras una poderosa irrupción en el área de Émerson dieron sentido a la fiesta que vivió la grada antes del encuentro, con la entrega del trofeo de la Liga.
10 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El Dépor jugó un primer tiempo anodino, por incapacidad de maniobra. Ni Émerson ni Mauro son jugadores con desplazamiento en largo. En consecuencia, las bandas apenas recibieron juego en condiciones si exceptuamos algún tímido intento de Donato. Émerson, que empezó nervioso, impuso su corpulencia en la contención. Incluso realizó un brillante eslalon _al margen del que valdría el gol_ que dejó sin cintura a los centrales del Athletic, pero lo cierto es que el doble pivote del Dépor apenas distribuyó juego hasta el descanso, un problema que se agravó con la salida del campo de Djalminha. Andradas Asurmendi fue un protagonista aciago del envite. Otorgó a Alkorta licencia para boxear (con los codos), sacó fuera del área un penalti a Tristán e invalidó injustamente una internada de Pandiani cuando encaraba a Lafuente. Tampoco los arietes del Dépor tuvieron su día. Tristán está lento y Pandiani se empeñó en aplatanar los remates que ejecutó, cuando no entorpeció un disparo de Mauro que olía a gol. Eso sí, marcó el que le sirvió Émerson. El Athletic, bien plantado, consiguió cortocircuitar las ideas del Dépor con su presión y, por momentos, logró embotellar a los coruñeses. Guinda de ese ligero dominio fue una volea sobrenatural de Orbaiz que sacó astillas de la portería de Molina. Pero Irureta llevaba ayer la ropa de ganar los partidos. Andradas, tal vez para compensar las constantes tarascadas del Athletic, pitó penalti en una extraña jugada de Pandiani que cambió la historia del encuentro. El Dépor se apuntó entonces al chip que mejor le funciona, el contraataque. Empezaron a entrar más en juego las bandas, con un Fran bastante entonado que aprovechó bien los constantes robos de Mauro y Émerson en el centro del campo. Los leones dejaron de rugir. La afonía les duró hasta los últimos compases, en los que trataron de buscar por alto a un Urzaiz poco acertado. El jugadón de Émerson, que regaló el gol a Pandiani, mató las escasas opciones de remontada de los vascos.