El Celta entra en Europa al ser uno de los tres vencedores de la Intertoto Ni Alfred Hitchkock hubiese escrito un desenlace con un suspense mayor. El Celta ha estrenado su palmarés al ganar la Copa Intertoto tras un partido de mucho sufrimiento en el estadio Petrovski de San Petersburgo, ya que el Zenit se adelantó en el marcador con dos goles de Popovich, y en los últimos siete minutos, Karpin y Benni McCarthy le dieron el título al Celta, que le sirve además para jugar por tercer año consecutivo la Copa de la UEFA.
22 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta estaba mentalizado para encontrar un rival que le plantase cara, pero el Zenit no pretendía quedarse en fuegos de artificio y salió dispuesto a bombardear el área celeste. La supuesta mayor experiencia céltica en lides europeas fue desbaratada con la motivación especial que presentaron los rusos. El carril defensivo izquierdo de los celestes se convirtió en una vía de agua por donde conseguía desbordar reiteradamente Osipov, que solito se las arregló para hacerle varios sietes a Tomás y Juanfran. El primer aviso para Pinto llegó en una acción a balón parado en la que Demenko le robó la cartera a toda la defensa viguesa y obligó al guardameta andaluz a ralizar una intervención colosal. El Celta no encontró la forma de encajar una jugada enarbolada de más de dos toques seguidos, lo que impidió crear peligro ante el portero rival, Berezovski. El Zenit, empujado por una afición muy caliente, empleó la velocidad y la verticalidad como armas en busca de remontar el resultado adverso que tenía del partido de ida. En cada recuperación de balón buscaban directamente el desmarque de los delanteros, con Popovich y Demenko como pesadillas particulares de Noguerol y Cáceres. Por momentos, el equipo vigués pareció ser capaz de enfriar el encuentro y asumir el control, pero las indecisiones se pagan caras, y en un contraataque nuevamente por la banda derecha, Osipov regateó a Juanfran, centró el balón al área donde Cáceres fue incapaz de alejar el peligro ante la embestida de Popovich que en una acción de auténtico caviar ruso ejecutó con maestría un remate en vaselina ante el que nada pudo hacer Pinto. Este gol echaba al Celta de la UEFA. Fue un golpe que dejó noqueado a los célticos durante lo que quedaba de primera parte. En el vestuario, Víctor Fernández decidió darle un nuevo aire al equipo y dio entrada a Pablo Couñago para acompañar a Benni McCarthy. La actitud cambió y el Celta consiguió hacerse con el balón y asediar la meta rusa, pero era un arma de doble filo ya que los de San Petersburgo se sentían cómodos con esta situación, ya que podían salir a la contra, que es su arma favorita. En una de ellas, y cuando con mayor intensidad estaba presionando el Celta, llegó el segundo gol de Popovich, que se adelantó a Noguerol al rematar de cabeza. Los célticos no bajaron los brazos y en un final de partido frenético, Karpin, tras excelente cesión de Couñago, y en el descuento Benni, convirtieron en realidad el objetivo buscado.