Camacho se agarra al puesto de seleccionador

P. J. B. A CORUÑA

DEPORTES

PAOLO COCCO / REUTERS

El entrenador recuerda que su contrato finaliza en el 2002 Aquí no pasa nada. Camacho pone en práctica la táctica del disimulo para confirmar su continuidad al frente de la selección española. El entrenador murciano, que vuelve a sonar como entrenador del Real Madrid en caso de que el constructor Florentino Pérez gane las elecciones a la presidencia del club blanco, recordó que su compromiso con la Federación dura hasta la finalización del Mundial de 2002 y aseguró que piensa cumplirlo.

27 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

«Yo estoy contento con mi trabajo. Tengo un contrato firmado y tienen mi palabra. Si no me echan, me quedo», afirmó categórico el técnico. El cambio en el discurso del preparador y su semejanza a la trayectoria de su antecesor en el cargo, Clemente, es palmaria. Todavía resuenan sus palabras cuando, arropado por el contundente 9-0 contra Austria, sostenía que su salida del combinado se produciría en caso de que el equipo fracasara durante la Eurocopa. «No se puede trabajar en un sitio cuando hay mal ambiente. Si llega el momento en que yo sea el problema, me marcharé», había manifestado con anterioridad al campeonato. Las cifras, desde luego, no acompañan a Camacho durante el torneo que se celebró en Bélgica y Holanda, donde el conjunto caminó sobre el alambre de una eliminación prematura. La selección española se clasificó milagrosamente para cuartos de final e, incluido el partido ante Francia, firmó unas decepcionantes cifras: dos triunfos, dos derrotas, siete goles a favor y otros tantos en contra. «Hemos hecho lo que hemos podido. No veo balances positivos ni negativos», se apresuró a destacar el entrenador. Lo que parece claro es que esta nueva decepción en un gran torneo debe provocar cambios. El equipo, que había protagonizado una gran clasificación a la competición con el entrenador murciano (pleno de triunfos y con 42 goles a favor), incluso entró en las quinielas de favoritos al título. En Inglaterra, con Clemente en el banquillo, el equipo, también después de una fase previa pletórica, cayó en cuartos de final. Y es que hay semejanzas que matan.