Italia o el milagro cotidiano

M. FERREIRO A CORUÑA

DEPORTES

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Los de Zoff, primeros clasificados para cuartos Los transalpinos, favoritos, tras superar críticas iniciales Italia ha vuelto a demostrar que es el eterno Lázaro. Ha sido la primera selección que ha logrado su pase a los cuartos de final tras el empate sin goles entre Suecia y Turquía. La escuadra de Zoff ha mostrado en lo que va de torneo dos de sus grandes armas a lo largo de la historia: una recurrente fortuna con las decisiones arbitrales y una férrea defensa empujada por la fe en el triunfo en cualquier situación. Sin duda, Alemania e Italia encarnan al Doctor Jekyll de la selección española.

16 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Siempre llegan precedidos de un halo de favoritismo excéptico, con reservas. Más arropados por la inercia de la historia del balompié que por su calidad individual. En el arranque de mundiales y Eurocopas se escucha a menudo un: «No tienen a nadie, pero... ». Los italianos llegaron a Holanda con la afición dividida tras nefastas actuaciones en encuentros amistosos. Dos encuentros, y la prensa local sacrifica sus anteriores prejuicios en aras de la reconciliación. La historia les avala. Los aficionados de la escuadra azzurri se armaban de la estadística para confiar en que en Mundial celebrado en su país llegaría a la final. Se toparon con la albiceleste, o mejor dicho, la biceleste, porque se plantó en la final casi exclusivamente por obra y gracia del dúo Maradona/Caniggia, artífices del milagro de apear de la competición a la temible Brasil con una sola jugada. Eliminados por Francia En Francia, hace dos años, comenzaron con un injusto empate ante Chile (2-2) y por poco estuvieron a punto de eliminar a la anfitriona y a la postre campeona del Mundo en cuartos de final. Resistieron con el 0-0 y cayeron en la tanda de penaltis (3-4). El punto fatídico también jugó en su contra en Estados Unidos, cuando los brasileños se tomaron venganza de agravios anteriores en la final. Por cierto, todos recordarán la sangrante nariz de Luis Enrique tras la agresión de Tassotti que, por cierto, quedó impune. Y es que los italianos siempre han encontrado condiciones favorables para el éxito y mesías para el gol. Cuando no surgía un inaudito delantero como Schilacci, las defensas se encontraban con un Roberto Baggio infalible. «Estamos empezando a caminar», advertía Zoff, el hijo pródigo recuperado por los tifossi. E Italia, como Lázaro, como siempre, se levanta y anda.