FÚTBOL / COMPOSTELA Ballesta apostó por un esquema muy similar al que empleó en Villarreal. Mauro empezó el encuentro en el banquillo, el vasco Bellido volvió al eje de la zaga y Biscay jugó por delante como medio centro defensivo. Pero la intensidad no fue la del día de El Madrigal. Ni por un lado ni por otro. Sobró trote y faltaron velocidad y verticalidad. Y las temperaturas fueron elevadas tanto en Villarreal como en la isla.
28 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El Compostela completó unos cuarenta y cinco minutos iniciales demasiado apáticos. Esperó a los isleño en cancha propia, no tuvo demasiados problemas para controlar la ofensiva chicharrera y, más que buscar el gol, lo esperó. En la única acción de cierta lucidez, a los diecisiete minutos, Hoekstra se fue de su par, telegrafió al segundo palo, Díaz dejó de cabeza y Fabiano remató para que Costinha rechazase apuradamente con los pies. Sin presión Un par de contras que finalizó Changui forzado sin precisión, y una mala dejada de Mista que el ariete de Boiro envió fuera completaron el bagaje ofensivo hasta el descanso. El Tenerife tampoco expuso en defensa y optó por tocar mucho el balón, casi siempre en horizontal y a veces incluso hacia atrás. No obstante, por momentos supo explotar el espacio que dejaban en la banda izquierda Lekumberri y Bellido para oxigenar hacia ese flanco. Jordi y Barata, que basculó en busca de huecos, sacaron poco partido de la situación. La ocasión local más clara llegó en un disparo de Mista, cayéndose, que salió fuera por muy poco. Barata también probó suerte con un disparo fuerte al cuerpo de Rafa, mientras que Aira voleó alto en posición franca. Las únicas buenas noticias llegaban de fuera, con el empate del Recreativo y las derrotas de Logroñés y Getafe. La segunda mitad comenzó de la misma manera, catatónica, si acaso con un Tenerife con algo más de mordiente. Poco a poco, los isleños empezaron a pisar más el área de Rafa. Ballesta optó por mover pieza a los diez minutos. Sacó de la cancha a Hoekstra, que apenas recibió juego, y entró Romano Sion. Tres más tarde, Mauro sustituyó a Diaz. Con Sion en cancha el Compos ganó algo más de profundidad. Estuvo a punto de marcar tras un pase largo de Fabiano pero era el Tenerife el que se iba haciendo con las riendas del encuentro. De vez en cuando, el colectivo santiagués arrancaba alguna chispa de genialidad. Saula sacó el sextante y envió largo para José Manuel, en su primera incursión por la banda. Forzó hasta la línea y dejó para que Changui fusilase en carrera. Pero detuvo Costinha, con intuición y cierta fortuna, en dos tiempos. La estrategia de administrar el empate pudo costarle la derrota en el tiempo de descuento, cuando Aira cabeceó fuera y puso el corazón en un puño a la hinchada santiaguesa.