FINAL DE LA COPA DEL REY Destrozado, con el gesto desencajado y las lágrimas rodando por su cara, Toni pidió disculpas al Frente atlético por el fallo garrafal que supuso el primer tanto del Espanyol, obra de Tamudo, quien hurtó el balón al guardameta cuando éste lo botaba.
27 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El portero interpretó que su error infantil supuso la derrota en la final, y no era capaz de articular una sola frase. Justo en el momento en que López Nieto zanjó el partido, Toni se encaminó al fondo de Mestalla en que se hallaban los hinchas madrileños, y, con las manos en posición de orar, reclamó el perdón de los fieles colchoneros. La respuesta del público fue excepcional. La grada entera, puesta en pie, aclamó el nombre de Toni hasta que éste dejó el lugar. Incluso algún aficionado saltó al terreno de juego para consolarlo. Sin dejar de llorar, repitió el gesto de disculpas ante las cámaras de televisión, abordado por los periodistas, que trataban de animarlo. «¿Y qué hay de las veces en que salvaste al equipo de la derrota?», le preguntaban. Pero Toni era inconsolable en ese momento: «No vale para nada, hoy era el día, por mi padre», acertó a responder el guardamenta del Atlético. Emotivo fue también el gesto de Jesús Gil, que abrazó al portero cuando subió al palco de autoridades para recibir la medalla que lo acredita como subcampeón de la Copa del Rey. El presidente rojiblanco, impresionado por el tremendo disgusto del jugador, trataba de consolarlo con la frase «no pasa nada, Toni, no pasa nada». En la otra esquina del campo, tirados todavía sobre el césped, Luque y Hasselbaink daban rienda suelta al llanto en Mestalla, entre los aplausos de su afición.