«Ahora ya me dejan fallar»

FREDERIK HERMEL MADRID

DEPORTES

FÚTBOL / ENTREVISTA Nicolas Anelka, el delantero del Real Madrid que ha pasado de villano a héroe

17 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Nicolas Anelka ha comenzado a robar el corazón de los madridistas con dos partidos de ensueño y goles muy importantes para su equipo. La estrella, discutida hasta hace unas semanas, es ahora la gran esperanza para la gran final europea de Saint-Denis. Abre la puerta y nos recibe con una sonrisa tan amplia como su buen corazón. Los elogios que ahora despierta su fútbol no lo han cambiado. Anelka sigue siendo una persona sencilla. No es rencoroso, pero no olvida todo lo que ha aguantado en Madrid, y en algunos casos sigue aguantando. «Entro en el vestuario y digo Buenos días, unos compañeros me contestan, otros no. Pero no me molesta», asegura.La vida le ha girado 180 grados al joven jugador francés. Pero, aunque ha tardado mucho tiempo, ya ha dejado su condición de villano. Hoy es el nuevo héroe del equipo blanco._¿Se puede decir que Anelka es ahora una persona feliz en Madrid?_Está claro que las cosas van mucho mejor. Pero la verdad es que no hubo tantos problemas de integración como se comentó en su tiempo. No se puede decir que estoy integrado cuando todo funciona bien y decir que no estoy integrado cuando en el campo no sale lo que deseo. Se ha mentido sobre mí desde el principio de la temporada. Pero bueno, tiene que reconocer que el ambiente en el que vive es mucho más favorable ahora que hace unas semanas... El hecho de que me vayan bien las cosas en el césped ayuda a que también marchen bien las cosas fuera del campo y viceversa. El entorno es muy importante para un futbolista. Ahora en el terreno de juego me puedo permitir perder un balón porque sé que el tío que me ha pasado la pelota no se va a enfadar. Eso es esencial en un equipo. Yo, porque he costado lo que he costado, antes no tenía derecho a perder una pelota. Ahora que he demostrado un poco lo que soy capaz de hacer me puedo permitir el lujo de intentar cosas. Antes no. Poco a poco, voy a poder realizar nuevas jugadas y ser más efectivo para el Real Madrid, el equipo que ha confiado en mí. ¿Eso quiere decir que en algún momento en el Madrid tuvo que retener su fútbol?_Sí, tengo que reconocer que lo retenía un poco porque sabía que la gente sólo miraba los 5.500 millones de pesetas que les había costado y que no me permitía el derecho a fallar una jugada. Siempre estuve obligado a acertar al cien por cien. A veces me decía a mí mismo: «Voy a intentar algo difícil», pero no lo hacía por miedo a equivocarme. Aquí, ahora, nada tiene que ver con esto, desde luego que sufro menos presión, debo reconocer que las cosas me van mejor._¿Y cómo le va en el vestuario con sus compañeros?_No tengo ningún problema. Entro en el vestuario y digo: «Buenos días». Unos compañeros me contestan, otros no, y la verdad es que no me molesta. Nadie está obligado a ser amigo con todo el mundo._¿Ha sentido sus dos goles contra el Bayern de Múnich como una venganza personal?_No, para nada. Cuando entré en el terreno de juego quise jugar para que mi equipo ganase, para llegar a la final de la Liga de Campeones, pero nunca para vengarme o intentar rentabilizar el dinero que se ha gastado el Madrid por mí. Cuando tengo una ocasión de marcar un gol, lo marco porque eso es bueno para mí y, sobre todo, para mi club._¿Es usted consciente de que esos dos goles lo han cambiado todo?_Sabía desde el principio que todo se iba a arreglar en cuanto marcase goles. Eso es lo propio de la vida de un delantero, y ahí acaban los problemas. Vivimos en un mundo de hipócritas, aquí, como en los demás sitios. En el fútbol como en la vida real. Con el tiempo sabía que todos los que me han criticado se iban a dar cuenta de que lo que decían sólo eran tonterías. Me hace mucha gracia los elogios de unos que hace poco me insultaban._¿En algún momento tuvo ganas de bajar los brazos?_(Se lo piensa) Reconozco que a veces perdí algo de la confianza en mí mismo. No conseguía jugar como jugaba en el Arsenal. Pero en ningún momento me dije a mí mismo: «Ya no sé jugar al fútbol». Sabía que un día u otro las aguas iban a volver a su cauce._Cuando recibía todas esas críticas, todos esos insultos, ¿llegó a pensar que estaba viviendo el peor momento de su vida?_No sé todavía si eso ha sido lo peor de mi vida. Lo único que sé es que tenía razón._¿Qué le ha ayudado a aguantar los insultos?_Puede haber en esta tierra los celos y la maldad de la gente. Arriba, en el cielo, hay alguien que lo decide todo por encima de los hombres. La gente puede hacer lo que quiera, siempre es Dios quién decide. No me preocupaba, siempre decía que la verdad iba a estallar algún día. Por eso he esperado. Confié en Dios. Ã?l lo ve todo, Ã?l conoce la verdad._¿Ha servido de algo su actitud perseverante, por ejemplo cuando siempre manifestaba lo mismo o se negaba a entrenar?_Sí, en parte, creo yo. Porque sobre todo ha permitido a la gente entender que creía de verdad en lo que decía y que no era ningún imbécil. Que no había venido al Real Madrid para que me lapiden, para simplemente llevarme dinero sin aportar nada al equipo. He seguido diciendo siempre lo mismo, he seguido, he seguido, he seguido, una y otra vez, aunque en algunos momentos iba en contra de mí. Pero al final eso acabó por dar resultados. Por ejemplo, cuando fui a ver a Vicente del Bosque creo que hubo algún malentendido. A lo mejor el pensó que yo quería que todo el equipo se pusiera a mi servicio, cuando yo simplemente quería encontrar juntos una solución para ser útil al Madrid. Ahora que me dan los balones que a mí me gustan, todo funciona casi a la perfección. Es una prueba de que yo no estaba tan equivocado.