El sello Página Indómita recupera los artículos que le fueron censurados al periodista pontevedrés
01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Julio Camba decide abandonar la corresponsalía en Nueva York, que ejercía para el diario ABC, y regresar a España cuando se proclama la Segunda República en 1931. Es ya como uno de los columnistas más célebres del país, y llega lleno de esperanza por lo que pueda traer esta muda de régimen después de tanta monarquía. Sin embargo, como ocurre a otros intelectuales como Ortega y Unamuno, enseguida se decepciona ante el rumbo que toma el Gobierno. El periodista pontevedrés confiaba en la afloración de un nuevo espíritu público y lo que va percibiendo, en cambio, se parece más a una mera cuestión de nomenclatura, porque los viejos vicios se reproducen. «La República es el fenómeno más desmoralizador que se ha producido en España desde hace muchísimo tiempo. Mientras no la teníamos, confiábamos en ella, aunque solo fuese como en una salida para casos de incendio, y esto nos permitía conservar intacta nuestra moral en medio de las situaciones más difíciles; pero ahora que la tenemos, ahora ya no nos queda salida ninguna. Ya no podemos, como antes, en nuestros momentos de irritación contra lo existente, tomarnos dos copas y gritar ‘Viva la República!’, porque hoy este grito carecería totalmente de sentido. La República nos quitó la ilusión de la República, y lo grave es que, a cambio de esta ilusión, no nos ha dado ni la menor partícula de realidad».
Camba no se ahorra la crítica, empapada, eso sí, en su fino humor, salvaguardando siempre su independencia de juicio y pensamiento. Ataca la presunción de los políticos, los discursos blandos y vacíos de contenido, la engañosa euforia, las doctrinas pasajeras, los gestos simbólicos, las meras poses... Y, cómo no, no olvida las injusticias, las gentes desvalidas, los brutales atropellos —como en el caso de los sangrientos sucesos de Casas Viejas, de los que tan bien se ocupó Ramón J. Sender—, en fin, los excesos del poder.
Todo eso ofrece en los artículos que recoge en Haciendo de República (1934), que, más allá de pasajes extemporáneos, supone toda una lección de periodismo y ácrata independencia. El volumen, rescatado ahora por el editor gallego Roberto Ramos Fontecoba —fundador y director del sello barcelonés Página Indómita—, reúne sus textos críticos, algunos de ellos rechazos por los periódicos en un ejercicio de autocensura por temor a futuras represalias de la Administración.