El arte urbano, de la calle a los museos: «Hay algo que sigue vivo aunque sea en el interior»

Tamara Montero
Tamara Montero SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

La galerista y marchante afincada en Barcelona Anna Dimitrova (Sofía, Bulgaria, 1978)
La galerista y marchante afincada en Barcelona Anna Dimitrova (Sofía, Bulgaria, 1978) Sandra Alonso

Anna Dimitrova, que participa en el foro EnredaDelas, es la directora de la primera galería especializada de España y recomienda iniciarse en el coleccionismo con esta corriente: «Lo entenderás y lo amarás muy rápido»

21 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Si nació para estar en la calle, para ser efímero, incluso para ser clandestino o ilegal. ¿Puede el arte urbano entrar en las galerías y los museos? «Es un dilema que llevamos muchos años intentando resolver», reconoce Anna Dimitrova, que es directora de Adda Gallery y Montana Gallery Barcelona —la primera galería especializada en arte urbano de España— y mentora en EnredaDelas, el primer encuentro profesional de mujeres en el arte urbano organizado por 7H Cooperativa Cultural en la Cidade de la Cultura y que viene a reforzar los lazos entre creadoras y profesionales de un sector todavía masculinizado. «Es cierto que hay más hombres en el mundo del grafiti —reconoce la curadora— pero cada vez hay más mujeres que pintan en cualquier formato que son invitadas a exposiciones, a intervenciones y festivales», un talento cada vez más valorado «porque aportan algo diferente, es otro tipo de energía, de creatividad y de edición». Por eso es fundamental apoyarlas, subraya Dimitrova.

«La corriente del arte urbano se ha desarrollado, ha llegado a un público muy amplio y al fin y al cabo ha conseguido entrar en el mercado del arte a través de las galerías y a través de los museos» adaptándose a los formatos. Ya no se trata de pintar en paredes, en gran formato y a toda prisa. El arte urbano se ha ido adaptando a formatos convencionales porque «vender obra es algo esencial para los artistas si quieren desarrollar su trabajo».

 Es más, hoy es una de las corrientes más asequibles. «El arte urbano es la mejor manera para empezar a coleccionar, porque hay artistas muy asequibles con una calidad de trabajo increíble», dice Dimitrova. Se trata además de artistas cuya trayectoria crece rápidamente. «Siempre digo que si quieres empezar a coleccionar, hazlo con el arte urbano, porque lo entenderás y lo amarás muy rápido». Su cercanía a la cultura pop y su lenguaje plástico hace que sea accesible a muchos niveles y especialmente interesante para las personas más jóvenes, ya que «entiende mejor los códigos que los de un arte más clásico».

Quizá por eso los museos y las galerías empiezan a invitar a artistas urbanos, así como por su cercanía con la calle: «También representa lo que es la sociedad de hoy en día y es la expresión artística casi más cercana al público» Por eso ha habido un proceso de adaptación tanto de los artistas como de los espacios para que «la calle entre en el interior de los espacios expositivos», con una salvedad, que son las ferias. «Muchas veces se invita a artistas urbanos a hacer intervenciones y pocas a exponer su obra».

La cuestión es si el arte urbano pierde su esencia en cuanto dejar de estar en la los muros de las ciudades. «Yo diría que el grafiti es la parte más salvaje y el arte urbano está más ordenado, pero creo que muchos artistas conviven bien entre los dos ámbitos» que siguen pintando murales, haciendo grafiti y al mismo tiempo son capaces de adaptarse a los formatos pequeños manteniendo la autenticidad del arte urbano: «Hay algo que sigue vivo aunque sea en el interior».

Sale entonces el nombre: Banksy. «Es muy reconocido en la calle porque hace unas intervenciones muy impactantes y una buena comunicación y al mismo tiempo es totalmente antisistema. Critica todo el funcionamiento del sistema pero al mismo tiempo se aprovecha muy bien jugando con la casa de subastas», explica la curadora.