Pablo Rivero, autor de «La Canguro»: «Cuando el peligro está dentro de casa, todo es mucho más alarmante»
CULTURA
El escritor, licenciado en Comunicación Audiovisual y eterno Toni Alcántara, vuelve a sorprender a sus lectores con una historia en la que los trapos sucios se lavan en casa y sobre la que remarca que «en la vida hay buenos y malos según quien te lo cuente»
19 feb 2026 . Actualizado a las 13:22 h.Debutó como novelista con No volveré a tener miedo, a la que siguieron Las niñas que soñaban con ser vistas, Penitencia, La Cría, Dulce hogar, El editor, La matriarca y El Rebaño y ahora vuelve con un thriller inquietante en el que se aúnan la conciliación y la salud mental en un escenario tan inusual como un hogar familiar donde se demuestra que «en la vida hay buenos y malos según quien te lo cuente». Así se resume la nueva obra La Canguro y la trayectoria literaria de Pablo Rivero en su faceta de escritor, a la que se unen otras como periodista (está licenciado en Comunicación Audiovisual) y actor en numerosos proyectos, aunque para una gran parte del público siempre será el eterno Toni Alcántara, uno de los hermanos mayores de la familia Alcántara de Cuéntame.
La Canguro ha sido presentada este miércoles en la FNAC de A Coruña e introduce al lector en una inquietante trama protagonizada por una madre de familia que vive encerrada con sus hijos en su casa desde que nació su segunda hija, una realidad que le supera hasta tal punto que contrata a una canguro que entienda la importancia de sus estrictas normas, sin preguntas y sin cometer errores, algo fundamental para que nadie, ni su propia familia, descubra su verdad. Rivero ha dado algunas pinceladas sobre esta nueva obra (que se lanzó en digital en diciembre y en papel semanas después), mientras ya tiene una nueva historia en mente que empezará a escribir próximamente.
—¿Cree que es su libro más diferente por el perfil de la protagonista?
—Intento escribir sobre cosas que me inquietan, que no se cuentan tanto y que muchas veces tienen que ver con la realidad y con mi entorno. El punto de origen de La Canguro es la historia final, con cómo cada uno vivimos la historia de una manera, distintos puntos de vista sobre un hecho. En la vida hay buenos y malos según quien te lo cuente y cuando suceden crímenes así, relacionados con la convivencia y lo cercano, ¿quién tiene la culpa?. Esta historia decidí escribirla porque me cautivó al reunir muchos elementos que me inquietaban y todo se da en el entorno que debería ser más seguro, que es el hogar. Cuando el peligro está dentro de casa, todo es mucho más peligroso, sobre todo cuando afecta a nuestros hijos que son lo que más nos importa.
Tengo cultura de referencias de los 90 y lo importante era lo que podía aportar yo para reinterpretar el género y no contar otra vez la misma historia. Siempre se pinta como peligro el meter a alguien extraño en casa y hoy en día nunca sabes dónde te metes, por lo que esta historia me dio la oportunidad de hablar del peligro de la convivencia. Estoy muy a la orden del día de los sucesos, crímenes y demás, y muchos de ellos tienen que ver con la convivencia, malos entendidos...y que haya una trabajadora que vaya a una casa hace que se entremezclen los conflictos laborales, personales, matrimoniales y fraternales.
Esto es interesante porque hoy en día que estamos todo el día trabajando, más centrados en la vida laboral que en la familiar, y todo en el mismo escenario me dio la oportunidad de hacer dudar al lector de quién es peor. Si la extraña que llega, si nosotros mismos que somos nuestro peor enemigo, la pareja que crees conocer e igual no tanto...lugares comunes de una cotidianidad que asusta, porque no ocurre nada que no ocurriría en la vida real.
—¿Continuará esta historia?
—Para mí era una oportunidad muy buena introducir la oscuridad a través de un adolescente, al final el libro habla de la maternidad, la sobreprotección...y me interesaba seguir en primera persona cómo esa madre se sacrifica por una crianza y cómo en paralelo hace algo que va a afectar a sus hijos, cómo lo soluciona y cómo les afecta a ellos. Todo lo que planteaba en el libro tiene una respuesta con una sorpresa final y los lectores pueden intuir lo que va a pasar. En la vida real cuando hay crímenes no siempre se resuelven, pero lo importante para mí es que el lector tenga la respuesta. Los personajes no resuelven su vida, pero para el lector sí hay esas explicaciones. No pensé la historia para una segunda parte.
—Sus lectores se van a pensar dos veces el contratar a alguien para trabajar en su casa...
—Las reacciones están siendo muy buenas, corrimos un riesgo que fue que el libro saliese antes en la versión digital, en Navidad, porque está comprobado que el lector de novela negra y romántica lee mucho de estos géneros en Navidad. En diciembre ya hizo bastante ruido la historia y cuando salió en papel, a la semana lanzamos la segunda edición, fue el mejor arranque de mis libros. Hay mucho lector nuevo y quiero que tengan ganas de leer el resto de mis libros, pero el mayor reto de esta historia es que no hay grandes efectismos, todo es muy pequeño pero muy psicológico, podía salir bien o muy mal. Lo que me transmite la gente es todo lo contrario, el no poder parar de leer, la lectura rápida para averiguar lo que pasa...y he vuelto como a mi primer libro, cuando el no saber nada es lo peor, el intuir que algo va a acabar muy mal pero no saber cómo.
La gente me dice que a ver en qué casa se mete ahora y por eso decidí contar la historia desde la perspectiva de una madre de familia que guarda una serie de secretos y mete a alguien en casa, pero como se vayan las cosas de madre está decidida a tomar medidas. El desconocido también puede ser tu jefe o alguien que te recibe con los brazos abiertos.
—En cada libro intenta ahondar en distintas versiones del thriller, ¿seguirá en esta línea o cambiará de género?
—Cada historia requiere un ritmo diferente y el hecho de escribir una al año es jugar y cambiar y para mí ese es el privilegio. Es verdad que nunca había hecho primera persona, y hago que dudes de todos, pero encontré la manera de que se dude del narrador que te lo cuenta y eso acerca mucho. Ha sido una evolución que hace que la gente se meta de lleno en la historia. Me gusta el thriller porque es lo que leo, las historias que me inquietan y lo que me obsesiona tiene que ver con esto. He encontrado una fórmula que me satisface mucho, que es meter los temas sociales en el thriller, es un modo de crear historias que no sean estereotipadas, que hablen de temas, que a través de la trama veas un reflejo del comportamiento social y me funciona mucho. No me bajo de este tren, algunos libros son más terroríficos, otros inquietantes o puramente psicológicos, pero todos en esa línea.
—¿Se pasa el día persiguiendo crímenes?
—Estoy muy conectado con la realidad y estudié periodismo, me cambié a CAV porque no quería tanta realidad y al final soy más periodista que nunca (risas). No solo estoy conectado con los crímenes reales y sucesos, sino con temas que me inquietan, en cómo repercuten las medidas sociales o las redes en las personas. Lo que me interesa es crear situaciones y condicionantes que hagan que gente medianamente normal pueda perder los estribos. Los crímenes me sirven muchas veces para los procedimientos, el cómo se descubren, cómo se investigan...ese tipo de cosas.
Yo creo que escribo muy rápido y me gusta. Desde pequeño he sido muy miedoso y La Canguro no da miedo, pero en otros de mis libros sí transmito mis miedos. En este empleé todo lo que me preocupa y me inquieta y la mayoría de los libros nacen de lo cotidiano, tengo el chip del thriller, llaman al telefonillo y no contesta nadie y ya genero una historia. La matriarca surgió a raíz de un timo de un banco, que son peligros reales.
—¿La Canguro o libros anteriores tendrán adaptación audiovisual?
—Ojalá, de momento he recibido interés por parte de una productora y tengo vendidas dos obras. Las adaptaciones más recientes son de novelas de hace mucho tiempo y en el cine eso son casualidades, que de repente sea el momento, que no se haya producido nada similar antes...tengo la seguridad de que pasará, porque en todos mis libros he recibido peticiones, pero también puede ser que no pase. Sería una alegría, pero mi motor final no es ese. El otro día leí que a la actriz Amaia Salamanca le gustaban los thriller y sería una buena Paula (protagonista de La Canguro), tiene algo que me gusta. Y Yurena, la asistenta, podría ser Aura Garrido.
—¿Ser escritor ha dejado atrás al personaje de Tony Alcántara? ¿Cómo se gestiona esta dualidad?
—Nunca he tenido conflicto con ser Toni Alcántara, no puedes renunciar a lo que te ha dado de comer y lo que ha sido un gran triunfo. Mi segunda novela hablaba un poco de esto, de cómo el objetivo cuando haces un personaje es que el espectador no se plantee que hay un trabajo detrás, sino que vean que esa persona eres tú, que eres real. Ese es el verdadero éxito.
Me sentí muy privilegiado con este personaje, sino no hubiera vuelto a la serie, por parte de la gente lo que das lo recibes. Lo que yo escribo es tan diferente a lo que interpreté que no tengo conflicto en ese sentido. Mi juego de infancia y mi obsesión siempre ha sido el cine y la novela negra, las cosas que me daban miedo, monstruos, psicópatas las pelis de Tiburón y Psicosis...escribía relatos, historias, diálogos que luego interpretaba en la adolescencia... y tuve la suerte de que mis padres me pagaron la escuela de interpretación y en paralelo estudié periodismo.
El periodismo fue para mí demasiado realista y a mí lo que me gustaba era el guion y la creación literaria, entonces huí y opté por CAV. Empecé a actuar con 19 años y ahora en cambio soy más periodista que nunca, utilizo lo aprendido en la escuela de teatro con los personajes de mis historias y el periodismo a la hora de escribir y sintetizar lo que quiero contar. Todo ello unido a mi pasión y todo lo que he visto, hacen que intente hacer lo que no he visto, que me sorprendan...tengo muy presente como actor y escritor lo que no me gusta, lo que no quiero ser o ver, lo que me aburre o lo que estoy cansado de que me cuenten.
En la escuela de teatro me decían que los personajes estaban infinitamente interpretados pero qué podía aportar yo nuevo y diferente y en las historias pasa lo mismo y al estar en contacto con la realidad me puedo permitir introducir nuevos temas y matices.
—¿Cómo se presenta 2026 literariamente hablando?
—Será un año más calmado porque por suerte apreté mucho a finales del 2025 entregando el libro y descansé en Navidad, además de terminar la última gira teatral en junio. El 2026 ha sido un año de arranque muy centrado en disfrutar y saborear el trabajo de La Canguro, el recibimiento ha sido muy bestia, hay gira por ciudades, muchas firmas, encuentro con pequeñas librerías...
En breve empezaré a desarrollar mi siguiente novela.Tengo una policíaca a la mitad y otra idea que me ha asaltado y no me la quiero perder y en cuanto tenga tiempo entre la promoción acabaré la policíaca, pero quiero desarrollar la otra. Esto es como la gimnasia, si estás conectado y disfrutando va rápido, es entrenamiento y echarle horas.
—Referentes literarios que te inspiren
A nivel policíaco, el francés Pierre Lemaitre y me gusta mucho lo que consigue Emmanuel Carrère, también francés, que tiene una sobriedad que no es morbosa, es sobria y periodística (Una semana en la nieve, El adversario...). Estos libros tienen mucho que ver con A sangre fría de Truman Capote y que me inspiraron para mis novelas. Carrere te describe una crónica de manera dramatizada, que es una historia sin golpes de efecto que es demoledora por su propia realidad.