«Santos criminales»: Ópera y sangre

eduardo galán blanco

CULTURA

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Una buena película sobre la juventud de los personajes de «Los Soprano»

07 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La humanidad del mafioso ha surtido al cine y a la televisión con muchos frutos podridos. Pero Los Soprano golpeó fuerte. La serie irrumpió, salvaje y brutal, inaugurando el siglo y esa «falsa edad de oro» con la que despistados y apologetas bautizaron a las producciones seriadas de las dos últimas décadas. Incluso para los que somos apóstatas, Los Soprano fue una creación de inapreciable coherencia y humor negro, poblada por una galería de personajes y actores irrepetibles, dignos del cine clásico de gánsteres.

Muerto Tony Soprano —que falleció antes de que lo hiciera el hombre que se creía, el gran actor James Gandolfini—, afortunadamente, David Chase, su creador, no intentó resucitarlo. Es un alivio cuando una serie acaba y ya. Pero, claro, aquellos grandes brutos de la mafia italiana de Newark también podían contar su historia previa. Precuela, le llaman. Y aquí está el resultado: una buena película que, sin embargo, los modernos han minusvalorado.

Todos aquellos cabronazos de la serie tenían que tener una vida anterior, cuna de su delirio. Así que viajamos en el tiempo hasta 1967, envueltos en las calles ardientes del conflicto racial. El joven Tony Soprano despierta a la vida entre los muertos que va dejando la familia, admirando Cayo Largo en la tele. Al Tony adolescente lo interpreta el hijo del difunto Gandolfini. Michael es ligeramente parecido a papá, pero igualito en sus gestos. Y hay una magia especial, un turbio juego del cine, en esta resurrección.

También ahí están el artero tío Junior, siempre traidor, y los lugartenientes Paulie y Silvio, retorcidos como las noches de Newark, unos Pixie y Dixie de la antiempatía, Elmer Gruñón y Yosemite Sam de la bronca surrealista. Billy Magnussen y John Magaro lo intentan —casi lo consiguen—, pero superar la sombra de los únicos Tony Sirico y Steve Van Zandt no está en la mano de nadie.

A los mafiosos, ya lo vimos —seas Scarface o Al Capone, que es lo mismo, Paul Muni o Robert De Niro—, les gusta la ópera. Suena Madame Butterfly —por Miriam Gauci— para que los santos asesinos —el apellido de una rama de la familia es Multisanti— purifiquen la sangre derramada. Al abrigo de la voz de la otra soprano, el enorme Ray Liotta —en un doble papel— protagoniza una secuencia maestra, con la ayuda de Alessandro Nivola. Hay que matar al padre, porque, antes de Freud, existió Edipo.

«SANTOS CRIMINALES»

[«THE MANY SAINTS OF NEWARK»]

Estados Unidos- Canadá, 2021.

Director: Alan Taylor.

Intérpretes: Alessandro Nivola, Leslie Odom Jr., Michael Gandolfini, Ray Liotta, Vera Farmiga.

Drama. 120 minutos.