Retrato alternativo de Franz Kafka articulado en 99 estampas curiosas

HÉCTOR J. Porto REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

El lector ya había vislumbrado el rostro más humano de Kafka en las cartas que escribió a su querida Felice Bauer -en la imagen, retrato de ambos tomado en 1917-, con la que acarició incluso la idea del matrimonio. Reiner Stach ahonda en el perfil menos conocido del autor checo en «¿Éste es Kafka?», que el sello Acantilado llevó recientemente a las librerías
El lector ya había vislumbrado el rostro más humano de Kafka en las cartas que escribió a su querida Felice Bauer -en la imagen, retrato de ambos tomado en 1917-, con la que acarició incluso la idea del matrimonio. Reiner Stach ahonda en el perfil menos conocido del autor checo en «¿Éste es Kafka?», que el sello Acantilado llevó recientemente a las librerías

El biógrafo Reiner Stach ofrece una serie de pequeños hallazgos que le sirven para desmontar el mito y los estereotipos que pesan sobre el gran autor checo

13 abr 2021 . Actualizado a las 10:24 h.

Muy pronto habrá incluso que volver a leer a Franz Kafka (Praga, 1883-Viena, 1924) para que el escritor checo siga pareciendo kafkiano. Porque publicaciones como las cartas a su amada Felice Bauer, la glosa de Elias Canetti sobre esa correspondencia -El otro proceso-, el libro de Gustav Janouch Conversaciones con Kafka, la monumental trilogía biográfica de Reiner Stach (Los primeros años, Los años de las decisiones y Los años del conocimiento) y hasta la pesquisa de Benjamin Balint El último proceso de Kafka. El juicio de un legado literario, contribuyen a eliminar el azufre del enigmático retrato que del autor de La metamorfosis [o, últimamente, La transformación] todos tienen en mente. Una semblanza que responde a una pregunta cabal y evidente: qué clase de persona puede concebir y escribir este tipo de narraciones.

Stach (Rochlitz, Sajonia, 1951) es uno de los que más ha aportado a esta tarea de humanizar a Kafka, a bajarlo del pedestal cuestionando leyendas y estereotipos sobre su figura. Tras la edición definitiva de las obras completas de Kafka en Alemania, dedicó casi 20 años a una ardua y minuciosa labor de reconstrucción del periplo vital de un hombre que siempre guardó de sí (y mimó) una imagen de niño abandonado, huérfano de afecto paterno, y que se empleó a fondo, obsesivamente, diríase, para entregar lo mejor de su existencia a la literatura, y lo mejor de esta a hacer aflorar el absurdo de este mundo y evidenciar el fracaso como condición inherente al ser humano.

Retrato de Kafka y Felice Bauer, flanqueado por las portadas de los libros de Acantilado y Kalandraka
Retrato de Kafka y Felice Bauer, flanqueado por las portadas de los libros de Acantilado y Kalandraka

Aprovechando este ingente trabajo de documentación, Stach publicó también el ensayo ¿Éste es Kafka? 99 hallazgos, que ofrece otras tantas estampas sobre el escritor, breves visiones tangenciales, que sacan a Kafka de esa hierática postura que adopta en las fotografías que se conservan de él (y que su obra refuerza). «A algunos les da miedo. Otros, que no lo han leído pero han oído hablar de él, simplemente temen que les dé miedo. Y a algunos más los pone tristes, aunque no sepan decir por qué. Otros muchos sienten el soplo de la depresión y por eso dejan a un lado con cautela sus libritos. Hay muchas reservas, y el rumor de que, en el fondo, estaba loco encuentra todavía hoy suficiente alimento, incluso en sus textos más perfectos». Así comienza Stach una breve justificación que ocupa el prólogo del libro y que argumenta la necesidad de elaborar un retrato alternativo que evite estas prevenciones, que acabe con toda posible intimidación. «A muchos los impacienta o inquieta -prosigue Stach-, pues encripta sus textos y parece alegrarse de conducir al lector por caminos tortuosos, a través de los aparentes laberintos formados por dédalos de pensamientos de los que no hay escapatoria».