Lois Patiño: «Soy un explorador»

El joven cineasta gallego se define como una persona espiritual y afirma que viajar en furgoneta es una de sus grandes pasiones


Tiene una voz profunda y calmada que tranquiliza. En cierto modo, como las imágenes de su cine, un cine distinto que cosecha elogios e invita a la reflexión. No esperen respuestas cortas, Lois Patiño (Vigo, 1983), elude lo superficial.

-¿Qué tal va su última película, Lúa vermella?

-Va muy bien. En festivales va fantástica. Ha ido a unos 40 y ahora va a Mar de Plata y a Ámsterdam. La semana que viene irá a Nueva York, al MOMA vía online, así que de festivales, muy bien. Y en las salas, dadas las circunstancias en las que estamos y sin Cataluña, los números no están nada mal.

-No parece el mejor momento para estrenar nada.

-No. Los cines, con la presión de las plataformas de televisión ya están pasando un momento delicado y la pandemia ha sido como la puntilla. Ha roto mucho hábito de ir al cine aunque está estudiado que es uno de los pocos sitios donde no ha habido ni un solo contagio. Para las películas pequeñas tiene una ventaja, porque no se estrenan tantas películas grandes, por lo que dejan algo más de espacio en los medios para que se hable de ellas. Casi siempre hay un lado positivo.

-Su película tiene muy buenas críticas, pero no está en los parámetros del cine comercial.

-Hay momentos para todo. Para relajarnos y entretenernos y en otros momentos para aprender y ser sorprendidos. A veces entras al cine con la actitud con la que entras a un museo. Mi película está ahí. Hasta ahora, como mi naturaleza está entre el arte contemporáneo y el cine, mis películas van en esa línea. Y hay un público para eso. Lo estamos comprobando con Lúa vermella. Es una película hecha con mucha libertad creativa.

-Hay cineastas que se quejan de que sus películas acaban siendo vistas en un móvil.

-Yo no soy un defensor de las tradiciones, pero creo que el espacio del cine es una experiencia formidable y colectiva. La mayoría imaginamos nuestras películas para el espacio del cine, con una pantalla grande buscando ese hechizo colectivo. Las plataformas nos llevan hacia donde nos lleva siempre el capitalismo: hacia el aislamiento, a dividir a las personas, porque así somos más débiles.

-¿Se podría ver Lúa vermella en un móvil?

-No sería la película en todo su esplendor tal y como yo la concebí. No produciría el hechizo necesario. Quedaría muy devaluada, no solo en el móvil, sino en una pantalla de televisión.

-El cine comercial de hoy suele tener un montaje endiablado.

-Sí que hay una hiperaceleración de los planos. Esa aceleración lo vemos en casi todos los ámbitos de la sociedad. Se dice que en un único día una persona ve tantas imágenes como uno de hace cien años veía en toda su vida. En mis películas, los planos casi se pueden contar. Mi cine es slow cinema.

-Usted forma parte de una nueva generación de cineastas que pretende contar Galicia de otra manera.

-Sí. Hay una voluntad de reflexionar sobre la identidad gallega, que no está solo en las ciudades o en lo contemporáneo. Es algo de resistencia, poner en valor la cultura gallega frente a las culturas dominantes, sobre todo en lo cinematográfico. Nosotros, los del novo cinema galego, somos todos amigos y bromeamos sobre esto, cómo estamos mapeando de nuevo Galicia.

-Usted es hijo de pintores, ¿cómo se interesó por el cine?

-No me he alejado mucho del ámbito de mis padres, he crecido con su ejemplo y valorando la creación artística como una de las expresiones más elevadas a las que puede llegar un hombre. En la pintura me imponía vértigo los siglos de historia y cómo encontrar ahí una voz distintiva. Por eso viré hacia el audiovisual con su siglo escaso de vida. Veía que ahí el ámbito de exploración era muchísimo más amplio.

-¿Dónde vive?

-En Madrid.

-¿Cree que el covid traerá cambios sociales notables?

-Hay cambios que de forma inmediata no se van a producir, pero otros sí. El teletrabajo ha venido para quedarse, por ejemplo, aunque hay que estar muy atentos para que el capitalismo no conquiste todo tu espacio vital. Bien ejecutado el teletrabajo ayudará a las libertades del trabajador.

-Si algo se sabe es que el capitalismo siempre gana.

-Sí, sí. Pero a veces se puede conseguir un win-win, que ganen los dos al menos.

-Le gusta el fútbol.

-Hasta la pandemia me interesaba, veía partidos de Champions. Pero el frenazo me ha hecho perder el hábito y ya no lo veo.

-¿Celta o Dépor?

-Del Celta y del Real Madrid.

-Defínase en pocas palabras.

-En lo cinematográfico yo soy un explorador. Soy espiritual y artista.

-Espiritual, ¿creyente?

-No creo en ninguna religión, pero sí en una cierta espiritualidad, en alguna energía.

-¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

-Me gusta montar en bici por el campo. Por la carretera, no. Y tengo una furgoneta con cocina y cama y me gusta mucho viajar a la aventura con la furgoneta. Es mi gran pasión.

-Dígame una canción.

-Me interesa mucho Desintegration loops de William Basinski. Es una canción de una hora que se va deteriorando y va desapareciendo.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-El otro día escuché una definición de felicidad que creo que puede estar bien: dar lo mejor de ti mismo al propósito que consideres más noble.

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