«La guerra de las corrientes»: electricidad sin chispa

Este filme sobre la carrera para llevar la luz eléctrica a las ciudades norteamericanas es impecable, pero los intérpretes están fríos, casi gélidos


Siempre negados para la ciencia y la tecnología, sin embargo -o quizás por eso, precisamente-, desde niños nos fascinaron los biopics de inventores y de científicos que vimos en TVE (filmoteca de nuestra infancia), una y otra vez, durante los primeros años setenta. El gran milagro, La tragedia de Louis Pasteur, Madame Curie, El joven Edison o Edison, el hombre, encendían en nosotros la llama solidaria del entusiasmo juvenil. Es verdad que La guerra de las corrientes es lo más parecido a todas ellas, pero, ¡ay!, sin poseer el alma que tenían aquellas películas en blanco y negro.

Que no se nos entienda mal, este filme sobre la carrera para llevar la luz eléctrica a las ciudades norteamericanas es impecable, con una ambientación espléndida y rigurosa. Está bien contada y los actores son excelentes, sí, pero aquí están fríos, casi gélidos. En ese sentido, la película, recuperada por Scorsese de las garras de Harvey Weinstein y devuelta a su director para que pudiera reeditarla, parece exudar los insolubles problemas de producción que sufrió tras la caída del magnate del cine americano. Una herida sin cerrar.

Algo en La guerra de las corrientes, la misma sensación inane planeando sobre unos materiales que podrían haber dado para más, nos evoca también a Creadores de sombras, aquella cinta fallida de finales de los ochenta que narraba la construcción de las primeras bombas atómicas (Fatman y Little Boy), donde también había un hombre deseoso de reconocimiento, otro para el que el bien de la humanidad era prioritario y un científico puro e idealista. En La guerra de las corrientes encontramos un triángulo similar, donde Benedict Cumberbatch encarna a un errático e inestable Edison, Michael Shannon da vida al recto caballero millonario George Westinghouse, y Nicholas Hoult pone físico al genio legendario, melancólico y perdedor de Tesla.

De 1880 a 1893 asistimos a la competencia y a los intentos de estos hombres por conseguir, antes y mejor, su objetivo -con el fonógrafo y el kinetoscopio de estrellas fugaces-, desde la iluminación de las calles de Manhattan hasta las de Boston, pasando por el uso del invento para la silla eléctrica. Así, moral y luz se entremezclan con el pensamiento del esfuerzo y del éxito, tan americanos. Pero, como dijimos, la película se queda en las sombras, en la zona del bajo voltaje.

«THE CURRENT WAR»

EE.UU.-Reino Unido, 2017.

Director: Alfonso Gomez-Rejon.

Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Michael Shannon, Nicholas Hoult, Katherine Waterston, Tom Holland, Tuppence Middleton.

Drama.

103 minutos.

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