Las buenas intenciones: Muy agradable enredo social

CULTURA

El filme logra que el espectador reflexione sobre los problemas de convivencia al tiempo que pasa un buen rato

02 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Seguro que Gilles Legrand -veterano productor que en esta película se sitúa tras la cámara- primó en Las buenas intenciones la idea de transmitir al espectador una reflexión moral y social sobre la posibilidad de entrar en la historia de la comedia francesa, que esas cosas, ya se sabe, son como la lotería. Como también parece seguro que la ocasionalmente directora y guionista -además de veterana actriz- Agnès Jaoui asumió a tope que la cámara seguía a su personaje, al fin y al cabo verdadero motor de la trama.

Las buenas intenciones consigue su doble objetivo: reflexionar sobre la sociedad y su actitud ante los de abajo, ese melting pot racial que es un país de acogida por excelencia -en particular, en lo que atañe a la gran urbe parisina- y, al tiempo, hacer pasar un buen rato al aficionado. Aunque es cierto que el guion -escrito por Léonore Confino con la colaboración del propio Legrand- acaba por sucumbir a lo poco verosímil y lo previsible, y es que de lo que se trataba era de abrir una deseable puerta a la esperanza. Introduce elementos de drama, algunas pizcas sueltas de crítica contra la hipocresía y el siempre preocupante rechazo al diferente, sin olvidar unas cuantas pullas hacia el sistema. Procurando, eso sí, no pasarse de frenada, que a fin de cuentas cierra con una llamada a la sonrisa.

La protagonista es una trabajadora social, obsesiva, que disfruta con lo suyo, tanto que pareciera descuidar a su propia familia. Ella da clases de francés a un grupo de personas muy variopinto y de procedencias diversas -en su mayor parte encarnados por actores no profesionales-, hasta que se incorpora una profesional alemana que la supera en cualificación y resulta ser nieta del siniestro jerarca nazi Heinrich Himmler, en el quiebro del guion más cargado de vitriolo aunque irrumpa con una doble lectura. Total, que, celosa, de la empatía que genera la nueva, se propondrá que sus alumnos saquen el carné de conducir, imprescindible para incorporarse al mercado laboral, más allá de dominar el idioma. En paralelo asistimos a sus veleidades conyugales y a sus tropiezos con sus hijos y con su propia madre, una burguesa que representa a la parte más conservadora e intolerante. La película transcurre plácida y sin pausa hacia un desenlace con recompensas varias. Se queda uno con la grata sensación de que obras así nunca sobran, e incluso son necesarias.

«LES BONNES INTENTIONS»

Francia, 2018.

Director: Gilles Legrand.

Intérpretes: Agnès Jaoui, Alban Ivanov, Claire Sermonne, Tim Seyfi, Michéle Moretti, Philippe Torreton, Eric Viellard, Marie-Julie Baup, Bass Dhem.

Comedia / drama.

103 min.