Andris Nelsons debuta en el Concierto de Año Nuevo más beethoveniano

La gran cita musical de Viena recuerda al compositor alemán en su 250 aniversario

Andris Nelsons es uno de los directores más solicitados en la actualidad
Andris Nelsons es uno de los directores más solicitados en la actualidad

Todo está atado, y bien atado, para la celebración el próximo 1 de enero del concierto de música clásica que logra reunir cada año al mayor número de espectadores en todo el mundo: cuarenta millones se espera que lo sigan ahora, aunque la audiencia potencial, gracias a la retransmisión televisiva a casi cien países, sea acerca a los mil.

Tras el reciente fallecimiento de Mariss Jansons, y con el achacoso Zubin Mehta en no muy buena forma estos días, la Filarmónica de Viena, la única orquesta en la que son los propios músicos quienes deciden con quien desean colaborar, ha seleccionado para esta ocasión a un director joven, aunque sobradamente preparado, discípulo por cierto de Jansons, al que veneraba y con el que compartía nacionalidad. El letón Andris Nelsons (Riga, 1978), invitado habitual de los filarmónicos vieneses en sus series de conciertos y giras durante la última década, debutará en una de las citas musicales más deseadas por la proyección y el prestigio que suele otorgar a los elegidos.

A favor de Nelsons juega su impecable reputación como uno de los directores más brillantes de la nueva generación, capaz de insuflarle nuevos bríos a instituciones tan venerables y circunspectas como la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig o la Sinfónica de Boston -de las que es titular- pero sin perder de vista su sólida tradición, su sello inconfundible como supremas defensoras del gran repertorio. Eso quizá es lo que definitivamente ha convertido a Nelsons en uno de los directores más solicitados de hoy: en época de mudanza, esa mezcla de seriedad en el fondo, que garantiza la preservación de los valores eternos de la música, con su gesto y maneras extrovertidas que aportan esa cercanía, esa naturalidad, esa complicidad que algunos echan en falta en las formas un tanto encorsetadas -aseguran estos últimos- de la música clásica, constituyen estos días un seguro pasaporte hacia el éxito.

Súmese a todo ello la oportunidad de negocio, que nunca debe soslayarse en estos casos. El Concierto de Año Nuevo estará dedicado esta vez, sobre todo, a Ludwig van Beethoven al cumplirse en el 2020 el 250 aniversario de su nacimiento. En octubre, el sello discográfico Deutsche Grammophon puso ya en circulación una nueva integral de las nueve sinfonías de este compositor a cargo, precisamente, de la Filarmónica de Viena con Nelsons como supremo oficiante. Y en los próximos meses, la orquesta austríaca y el director letón comenzarán una gira por varias ciudades europeas (no busquen en Galicia, que lleva casi una década condenada a no recibir visita alguna de orquestas relevantes) en la que el plato principal será, sí, Beethoven. Todo queda en casa.

Lo dicho, este será sin duda el más beethoveniano de los conciertos de Año Nuevo a partir del mismo programa, que incluye una obra del propio autor (Doce contradanzas) y varios guiños de algunos de los compositores más habituales en esta cita. «¡Abrazaos millones!» bien podría ser el lema de la campaña de nuestra lotería navideña, pero resulta ser uno de los más célebres versos de la Oda a la alegría de Schiller que Beethoven reproduce al final de su célebre Novena sinfonía, y que también sirvió de inspiración a Johann Strauss el joven para una de las piezas que ahora se escucharán, en primicia, en este concierto.

Lo mismo que la fraternidad universal, las apelaciones al amor estarán muy presentes en el evento más popular de la música clásica, con obras como Recuerdos de amor de Josef Strauss y la polca francesa Cupido de su famoso y prolífico hijo. Será «porque el amor es el fundamento de la democracia», como dijo el gran Leonard Cohen.

La grabación puede encargarse ya en varios soportes, incluido el disco de vinilo

Por primera vez una español se encargará de coreografiar las actuaciones del Ballet de la Opera de Viena en los números danzados que se ofrecerán durante el concierto. El ex director de la Compañía Nacional de Danza y ex bailarín estrella de la Ópera de París, José Carlos Martínez, ha sido el elegido esta vez. Una de esas piezas serán las Doce contradanzas de Beethoven, compositor que también centrará el documental que suele ofrecerse durante el descanso del concierto para quienes lo sigan por televisión.

La pieza audiovisual efectuará un recorrido por los lugares en los que el compositor residió durante sus estancias en Viena, donde se estableció por primera vez en 1787 para estudiar con Mozart, con música del propio autor interpretada por distintos conjuntos de cámara formados por músicos de la Filarmónica vienesa. 

Retransmisión española

Tras la desaparición del añorado Pérez de Arteaga, Martin Llade, una de las voces más reconocibles de Radio Clásica, volverá a ser ahora el comentarista de la retransmisión televisiva en La Primera de TVE. La gran cita vienesa con la música de los Strauss reúne ante el televisor a una media de cuarenta millones de espectadores en todo el mundo.

La página oficial de Sony ya ofrece estos días la posibilidad de encargar la grabación del concierto en varios soportes, disponible a partir del 3 de enero. El formato con el precio más caro es… el vinilo, la nostalgia se paga.

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