«El collar rojo», los perros de la guerra

El veterano realizador francés Jean Becker, hijo del cineasta Jacques Becker, firma una modesta pero valiosa película que dirige sutilmente su mirada sobre el drama de la Primera Guerra Mundial

François Cluzet, en una imagen del filme de Jean Becker«El collar rojo».
François Cluzet, en una imagen del filme de Jean Becker«El collar rojo».

«Cómprate un perro, tal vez te haga bien un poco de amor incondicional», le decía la belleza suicida Riley Keough al enamorado loser Andrew Garfield en el vitriólico final de Lo que esconde Silver Lake, una de las mejores películas del año pasado. De eso, de amores incondicionales y de fidelidades inquebrantables, va el aparentemente sencillo pero complejo último filme de Jean Becker, octogenario talento de ese cine francés al que no le gusta epatar ni exagerar con la grandeur. Algunas de esas cosas -lealtad, nobleza, devoción- ya estaban en otras películas del cineasta galo -por ejemplo, en La fortuna de vivir- que aprendió del maestro Jean Renoir las virtudes del realismo poético y de su padre Jacques -París, bajos fondos- las bondades de la metáfora.

En El collar rojo encontramos a un soldado, héroe de guerra, encarcelado en una prisión vacía, unos meses después de acabada la Primera Guerra Mundial. Cuando el oficial instructor, que lo va a juzgar por «ultraje a la nación», llega al polvoriento pueblucho del Valle del Loira encuentra a un enorme perro negro, sediento y hambriento, ladrando a las puertas de la cárcel. Con las entrevistas en tiempo presente y con los flashbacks que siguen, ambientados en los diferentes frentes de la Guerra de las Trincheras, sabremos más de la historia. El can fiel pertenecía a la novia del soldado y siguió al combatiente involuntario allá donde lo obligaron a ir; «con el perro se llevó una parte de mí», dice la joven hija de anarquista que enseñó a leer -con Dumas, Goethe y Rousseau- al campesino que amaba.

Para los cineastas franceses la sangrienta Gran Guerra es fuente de notables películas antimilitaristas y pacifistas: La gran ilusión, La vida y nada más o Capitán Conan. Y los animales en un campo de batalla son poderosa metáfora de la bestia de la guerra, que mueve por igual a hombres y a alimañas. Spielberg trató el asunto en Caballo de batalla, pero Becker, sin tanto ruido ni dinero, profundiza mucho más, con su sinceridad y sencillez. El talento del veterano François Cluzet -¡qué gran loco celoso fue, cegado por Emmanuelle Béart, en El infierno!- como comprensivo comandante y el magnetismo de Sophie Verbeeck completan la belleza de esta modesta pero valiosa película.

 

 «EL COLLAR ROJO» [LE COLLIER ROUGE]

Francia, 2018.

Director: Jean Becker.

Guion: Jean Becker y Jean-Christophe Rufin, sobre el best seller de Jean-Christophe Rufin.

Música: Johan Hoogewijs.

Intérpretes: François Cluzet, Nicolas Duvauchelle, Sophie Verbeeck, Jean-Quentin Châtelain, Patrick Descamps.

Drama.

83 minutos.

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