«El ala izquierda»

x. f. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

UN LIBRO CADA DÍA

Impedimenta, que ya ha publicado varios títulos de Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956), inicia con El ala izquierda la edición de la que se considera la gran obra maestra del escritor rumano, una trilogía agrupada bajo el título de Cegador. Aparecida hace ya veinte años en su país natal, toma como estructura metafórica una mariposa: a este primer libro le seguirán en el 2020 El cuerpo y, un año más tarde, El ala derecha. En su conjunto, los tres volúmenes recorren una historia personal imbricada en otra colectiva, la de un narrador, Mircea, desde su nacimiento en la década de los cincuenta, en lo más duro de la posguerra, hasta 1989 y la caída del comunismo. El auge y caída de este régimen y la ideología que lo sustenta es el hilo conductor que lleva al lector de una obra a otra.

Con una prosa sin concesiones, pero de gran plasticidad, Cartarescu se remonta al vientre de un período tan opresivo y gris como dicta la estética de la época: paisajes urbanos desolados, bloques monolíticos y hormigón, junto con interiores de dramatismo cotidiano: hospitales y psiquiátricos. No es de extrañar que el narrador desarrolle una extraña fascinación por las ruinas y el subsuelo de Bucarest.

Fantasía

Más luminosos y libres son los hilos invisibles que conectan al narrador con otros mundos. Su madre es el pasaje a la estirpe familiar y la fantasía, donde se mezclan genealogías con leyendas. Cómo no disparar la imaginación si a uno le cuentan que desciende de unos refugiados que huyeron a través del Danubio tras participar en una batalla entre muertos vivientes y ángeles.

Tanques comunistas y carromatos gitanos, cantos a Stalin y jazz de estraperlo, buhardillas íntimas y pabellones hospitalarios: Cartarescu se adentra en un mundo de aparentes contrarios en un libro, tan hipnótico como adictivo, que aspira a una visión global.