La cara oscura de la luna

El escándalo Ted Kennedy llega a la gran pantalla


En los días que Armstrong pisaba la Luna, mientras todo Estados Unidos y medio mundo seguía por la tele la célebre retransmisión que Kubrick pudo convertir en fake, el último hermano Kennedy protagonizaba un episodio de cariz bien distinto, mostrándonos la otra cara, más oscura, de la naturaleza humana.

Aquel fue un paso miserable para el hombre y para la humanidad: en Chappaquiddick, isla colindante a Martha’s Vineyard, lugar de veraneo para la clase dirigente americana donde el tiburón de Spielberg disfrutaría de sus meriendas, la luna iluminaba el canal cuando el coche de Ted Kennedy caía a sus aguas, llevando dentro al senador y a Mary Jo Kopechne, fiel secretaria de Bob Kennedy que murió ahogada esa noche sin que Ted hiciera demasiado por ayudarla.

La asociación visual mencionada, con el gran ojo plateado vigilando los pasos de los hombres, allá y aquí, es seguramente lo mejor de un filme impecable en lo narrativo, honesto en lo periodístico y quizá algo fallido en su frialdad. La película nos muestra a un miembro del clan de los elegidos, senador casi vitalicio -uno de los que permaneció durante más tiempo atornillado a su asiento de la Cámara- apodado «el León del Senado» pero gusano al fin, incapaz de reaccionar ante un accidente provocado por su borrachera e insatisfacción, inhabilitado para asumir las consecuencias de sus actos.

John Curran viste su crónica con las apariencias de una cutre tragedia shakespeariana, donde Ted Kennedy es un melifluo Hamlet, mientras la joven secretaria de los Kennedy emerge del agua cual Ofelia de clase media. Y es también metafórico que este fuera el acariciado proyecto de Jason Clarke, actor casi secundario -de innegable y predestinado parecido físico con Ted Kennedy- que encarna por lógica a un segundón escasamente dotado por los dioses y sobrepasado por los designios de una familia de triunfadores marcados por la tragedia. Clarke está magníficamente antipático y grandiosamente patético, suplicante ante el patriarca del clan. Y Bruce Dern, temible en su apoplejía, saturnal desde su silla de ruedas, grande aún sin mover un músculo, sin apenas hablar, sentencia al último hijo que le queda: «Nunca serás grande».

«CHAPPAQUI- DDICK»

EE. UU., 2017.

Director: John Curran.

Intérpretes: Jason Clarke, Ed Helms, Kate Mara, Bruce Dern, Jim Gaffigan, Olivia Thirlby, Clancy Brown-

Drama. 107 minutos.

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