«Kings»: Denuncia sin remite

Más allá de la denuncia y del reparto, la película de la realizadora franco-turca Deniz Gamze se desinfla pronto

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«No soy negro ni estoy borracho, ¿entonces por qué me detienen?», pregunta a la policía un loco al volante en la noche previa a los célebres disturbios de 1992 en Los Ángeles que contestaron la vergonzosa sentencia del juicio por brutalidad policial ejercida sobre el joven afroamericano Rodney King. Es un rasgo humorístico que, junto a algunos otros momentos afortunados -el gran secundario Kevin Carroll, mánager de un Burguer King, arenga a los chavales armados con cócteles molotov para que no le quemen el local: «¡Nunca volveréis a comer helado de caramelo en el barrio!»-, ayuda a aligerar una película áspera, desgarbada, con buenas intenciones de denuncia, pero fallida. Kings se queda a medio camino de todo lo que pretende y es una inesperada decepción viniendo de una remitente como Deniz Gamze, la realizadora franco-turca que hace poco nos regaló Mustang, hermosísima historia de cinco hermanas, niñas y adolescentes, vigiladas por su abuela en la Turquía de las mujeres secuestradas; un filme que ganó mil premios y estuvo en la carrera del Óscar a la mejor película de habla no inglesa.

En cada vuelta de la trama, poco a poco, lo filmado por la joven directora pierde fuelle y se nos antoja artificioso ante la potencia de las imágenes documentales de los disturbios -que llegaron a todo el país en directo, por la ABC y la NBC- o frente al alucinante juicio falsario, potentes documentos salpicados a lo largo de la narración. Es alucinante escuchar las explicaciones de un abogado después de ver la famosa secuencia del apaleamiento brutal al joven taxista negro. «¿Qué nos está diciendo -exclama la joven protagonista, interpretada por Rachel Hilson-, que Rodney golpeó la porra de los policías con su cara?».

Pero, más allá de la siempre útil denuncia y de la evidente curiosidad de que una película sobre los disturbios del barrio-gueto de South Central sea una producción europea, hay que reconocer que el interés de la historia pronto se desmorona, a pesar de un primoroso reparto de jóvenes y niños, debutantes o casi debutantes. Y las interpretaciones de Daniel Craig y Halle Berry son más que discutibles: como pareja imposible la química es nula y chirría la escasa veracidad de sus personajes.

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