«Gorrión rojo»: Más que «thriller», «thrillero»...

Francis Lawrence vapulea aquí el género del «thriller» de espías con la coartada de la obra homónima de Jason Matthews

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Cuando ves la rara unanimidad de la crítica loando Gorrión rojo, o solo anotando pequeñas inconveniencias como su excesiva duración, te asaltan las dudas. O el postureo está justificado porque tiene a la espléndida Jennifer Lawrence y ella -que además de muy buena, es lista- no se implica a la ligera en un filme. O bien no se asume que el austríaco Francis Lawrence (Viena, 1971) -entre 1997 y el 2005 grabó una treintena de videoclips- está más hueco que unas maracas. Dicho esto con cariño, pues en su cine prioriza el envoltorio formal -es un crac, rueda divinamente- sobre guiones desnaturalizados, que dejan el agrio sabor a oportunidades perdidas. Lo hizo con Soy leyenda (2007) o con Agua para elefantes (2011), en las que añoras un salto cualitativo para convertirlas en memorables, aunque se sostengan sobre la calidad de sus originales literarios. Claro que, también es el de la saga distópica Los juegos del hambre, con más agujeros que un gruyer. Ambas caras del cineasta asoman aquí.

Lo hacen vapuleando el género del thriller de espías con la coartada de la obra homónima de Jason Matthews, creador de la jefa de la contrainteligencia rusa Dominika Egorova y de su amante de la CIA, Nate Nash, ya presentes en tres novelas. Cabe suponer que se abre una franquicia… Pero tomado en serio el cine de espías -fresca todavía la soberbia El puente de los espías (Spielberg, 2015)-, Gorrión rojo estaría más alejado del universo Le Carré que del liviano Ian Fleming y su 007. Ahora bien, Lawrence tiene muy clara su militancia en el entertainment, así que no mareemos. Dominika es entrenada para matar y punto-pelota. Que la metan a buscar un topo en el Kremlin, pues lo logrará, faltaría más. Que Jennifer es señora de buen ver y le pedimos que se descoque un poco, pues hecho. Que necesitamos un reparto solvente, hecho. Que va con media hora de más porque dilatan la trama, pues también. Con todo, se pulieron setenta millones y no pasaron de 23 en su primer fin de semana en las pantallas locales. Aunque en España ya ha superado el millón y medio de euros en unos días… Cosas veredes.

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