«Insidious: La última llave», pasan cosas en mi casa

eduardo galán blanco

CULTURA

La cuarta entrega, la peor de las cuatro, nos llega hipervitaminada

27 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Mucha sangre ha llovido sobre las butacas desde aquellas primeras películas de casas con fantasma. Eran filmes casi tiernos -visto lo visto, a día de hoy-, pero fascinantes. Los trece fantasmas, The Haunted House, Suspense, La casa de la muerte alegre, Terror en Amityville o hasta Poltergeist estaban dotados de una belleza y encanto siniestro que la tecnología del cine actual se ha cargado. El caso es que, como las franquicias de Expediente Warren o Paranormal Activity, para contentar a los clientes habituales, los títulos de la saga Insidious han ido aumentado, en progresión geométrica, las truculencias pesadillescas. Así, hipervitaminada, nos llega la cuarta entrega -casi una precuela- que es la peor de las cuatro, pero también la más psicotrónica, la más bizarra, la más William Castle del cuarteto producido por James Wan. La última llave lleva a la ancianita parasicóloga interpretada por Lin Shaye -secundaria eterna en dos centenares de películas y la mejor coartada para meterse a ver este subproducto- a regresar al hogar familiar, en donde se encuentran las claves de sus poderes de médium. Allí aterriza la dama, con su autocaravana de experimentos y con sus inefables colaboradores casi cómicos: el barbado nerd Angus Sampson y el trajeado Leigh Whannell, que además de actor es también el coautor y guionista del invento.

La casa de Five Keys, en Nuevo México, encierra mil apariciones, espíritus atormentados, historias de padre abusador y carcelero y de corredores de la muerte, pues la mejor imagen del filme es ese pasillo carcelario e interminable, repleto de puertas inquietantes, ocupadas por no menos espeluznantes inquilinos que esperan a la protagonista -y al espectador, junto a ella- para sacar sus manos depredadoras, cual túnel del terror; secuencia esta, una vez más, pirateada de la seminal maison Usher de Jean Epstein. Y también está aquí Javier Botet, el altísimo y flaquísimo actor español especializado en interpretar monstruos yanquis -Rec, La momia, It- que encarna a un inefable Cara de Llave.