Malcolm Young, el escultor de un sonido que transformó el rock

x. f. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Wikimedia Commons

Sus «riffs» suenan tan naturales que es imposible concebirlos de otro modo

19 nov 2017 . Actualizado a las 14:38 h.

Como grupo, AC/DC acumulan un historial de méritos. Son una referencia icónica y cultural tras una carrera de más de cuarenta años, en la que han sobrevivido a cambios y modas, por no hablar de la muerte de componentes tan carismáticos como su vocalista Bon Scott. Han entregado un manojo de álbumes sin los que sería imposible entender la evolución del rock a finales del siglo pasado, con un repertorio en el que sobresalen un número destacado de temas muy populares, pero que se caracteriza sobre todo por una calidad media innegable. En la base de todo están las canciones, y en cuya base, a su vez, está Malcolm Young

El inconfundible e influyente sonido de AC/DC nace en Malcolm. El riff, esa secuencia rítmica y melódica que emana del blues, alcanzó en sus manos un grado de perfección tal que por sí mismo se convirtió en la piedra angular del cancionero del grupo. Apoyado en la batería de Phil Rudd y el bajo de Mark Evans, Malcolm propulsaba cada canción para que Bon Scott -y Brian Johnson después- le pusiese voz y su hermano Angus la decorase con sus talentosos solos.

Los riffs de Malcolm suenan tan naturales que es imposible concebirlos de otro modo, tan clásicos e incontestables que parecen engañosamente simples, hasta que uno empuña una guitarra y se da cuenta de la precisión que requieren. Como un hábil escultor, su mano izquierda refinaba la sucesión de notas, mientras que la derecha ejecutaba el ritmo con el rigor de un metrónomo. Basta escuchar canciones como It's A Long Way To The Top, Problem Child o Let There Be Rock para percibir instantáneamente esa fuerza imparable. Y, al igual que cada nota contaba, también lo hacían los silencios, que le daban al riff su síncopa rock: clásicos como Whole Lotta Rosie o Highway To Hell son ejemplos elocuentes de una fórmula que Malcolm tanto aprovechaba para irrumpir desde el primer segundo (Back In Black) o construir una línea ascendente cargada de tensión eléctrica (Live Wire).

El sonido que Malcolm extraía a su Gretsch Jet Firebird y sus amplificadores Marshall ha influido a generaciones de guitarristas, como atestiguan intérpretes tan relevantes como James Hetfield de Metallica. Pero a quien más influyó fue a su propio hermano Angus, quien declaró: «Malcolm es muy crítico. Si le complazco a él, puedo complacer al mundo».