El Oso de Oro de la última Berlinale es una atípica película romántica cuyo camino oscila entre realidad y sueño
03 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El Oso de Oro de la última Berlinale, que a su vez representará a Hungría en la futura carrera por el Óscar, es una atípica película romántica cuyo camino oscila entre realidad y sueño, pero con un realismo y convicción que ya quisieran para sí otras películas de corte costumbrista-realista.
Esta historia de amor entre una inspectora de sanidad y el director financiero de un matadero, seres introvertidos y solitarios en su vida diaria que por la noche comparten sueños en los que ambos son ciervos, funciona con total fluidez pese a este planteamiento inicial que asemeja tan marciano. Esta fábula delicada a la par que brutal parece estructurarse toda ella en torno a opuestos: cuerpo y alma, realidad y sueño, ciervos que corren en libertad frente a vacas que son sacrificadas (contraposición alegórica que tanto dice de esta película)… En cuerpo y alma es poética a la par que visualmente explícita, con unos delicados sueños hiperrealistas (aquí no existe confusión, ruptura de la lógica espacio-temporal ni fantasías varias) y unas escenas de matadero que pueden llevar a apartar la vista a los más aprensivos. No huye de la sangre (disección física) pero tampoco del sentimentalismo del amor (disección del alma).
El relato de dos seres a la deriva con todos sus defectos y carencias (añadir que la chica es casi autista y el hombre posee un brazo impedido) que intentan llevar -en sucesivas ocasiones y con menor o mayor éxito- su conexión al plano real, se soluciona con una puesta en escena minimalista donde la quietud y las miradas todo (o casi todo) lo revelan, mientras la aparente frialdad de su planteamiento es superado por la calidez interna que se va revelando, casi sin quererlo, en lo propios personajes. Dicotomía cuerpo-mente que encuentra vehículo de unión en un filme que no deja indiferente.
Ficha técnica
«TESTRÖL ÉS A LÉLEKRÖL». Hungría, 2017. Director: Ildikó Enyedi. Intérpretes: Morcsányi Géza, Alexandra Borbély, Eryin Nagy, Pál Mácsai Molnár. Comedia dramática. 116 minutos.