Con particular tendencia a la comedia, «Maravillosa familia de Tokio» parece escurrirse hacia el vodevil, provocando algunas disfunciones en el guion
13 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Alguien que se acerca a las seis décadas como director de casi noventa películas -y un centenar largo como guionista- ya debería filmar por teléfono y sin salir de casa… Yoji Yamada se integra en el puñado de octogenarios -en Hollywood, su contemporáneo Clint Eastwood ya rueda de nuevo- que se resisten a la jubilación y desafían a las compañías de seguros, poniéndose a la cámara una y otra vez. El japonés propone aquí un remake de Una familia de Tokio, con la que se llevó la Espiga de Oro en la Seminci del 2013, y que a su vez revisaba Cuentos de Tokio (1953), el clásico de su admirado Yasujiro Ozu. De antiguo le viene a Yamada su interés por las relaciones de familia y sus circunstancias, festivas y dramáticas, en el contexto de la singular sociedad de su país. Con particular tendencia a la comedia, aquí parece escurrirse hacia el vodevil, provocando algunas disfunciones en el guion, quizá para tirar por el camino más fácil, la búsqueda de la sonrisa permanente, y bailando por momentos en el alambre de lo verosímil.
Los Hirata son una familia de clase media, con hijos casi todos independizados, que convulsiona cuando la madre anuncia su deseo de divorciarse justo unos días antes de celebrar sus bodas de oro. Como es lógico, la noticia cae como una bomba, derivando a situaciones en su mayor parte previsibles, por no decir convencionales, aunque la pericia de Yamada y en especial la pareja protagonista -los veteranos Kazuko Yoshiyuki e Isao Hashizume- logran reconducir la historia hacia un agradable divertimento. De paso la trama, sazonada con los naturales apuntes costumbristas, traza una radiografía de urgencia del Japón urbano actual, más a la última de lo que aparenta su apego a las tradiciones. Las nueras y los yernos de los Hirata se suman a esa evaluación por la vía del humor, sin por ello renunciar a algunas notas agrias. Todo bien envuelto en un discurso universal, asequible para cualquier tipo de públicos. Tanto es así que su continuación ya está en boxes e incluso se prepara la versión con una familia… china. Siempre entre risas.
«KAZOKU WA TSURAIYO»
Japón, 2016.
Director: Yoji Yamada.
Intérpretes: Kazuko Yoshiyuki, Isao Hashizume, Satoshi Tsumabuki, Yû Aoi, Yui Natsukawa, Masahiko Nishimura, Jun Fubuki.
Comedia.
108 minutos.