«Yeruldelgger. Muertos en la estepa»

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

La Mongolia que presenta Ian Manook es pobre y corrupta, y sus costumbres rurales y nómadas chocan con esa ciudad levantada con urgencias

23 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la fuerza y la personalidad del comisario ateniense Jaritos (Petros Márkaris) irrumpe en escena su homólogo Yeruldelgger Khaltar Guichyguinnkhen, funcionario de policía en Ulán Bator, capital de Mongolia. Pese a lo exótico de la propuesta, que un nativo vería probablemente estereotipada, al aficionado occidental la creación del escritor francés Ian Manook -uno de los seudónimos del periodista y escritor Patrick Manoukian; Meudon, 1949- le resulta satisfactoria. La Mongolia que presenta Yeruldelgger. Muertos en la estepa (2013) es pobre y corrupta, y sus costumbres rurales y nómadas chocan con esa ciudad levantada con urgencias y que acrecienta los contrastes entre los poderosos y los desheredados -entre las grúas y las yurtas-, como ocurre en muchas urbes africanas. Si eso no fuese suficiente, la riqueza minera de la estepa pone al país bajo el foco de los magnates coreanos, rusos y chinos, interés que se presenta propicio para nuevos negocios oscuros. Alrededor de estos elementos crece la trama criminal aparentemente doble del relato de Manook y que el inquebrantable Yeruldelgger se encargará de desvelar. Su intuición, tozudez y apego a las tradiciones estarán arropados por la forense Solongo, la inspectora Oyun y el bravo Gantulga.