«Dioses de Egipto» es un rebumbio mal agitado en un guion de puro tripi
30 jun 2016 . Actualizado a las 07:21 h.En alguna oficina de Hollywood, alguien pensó que si se sacaron blockbusters de la animada mitología griega, tipo Furia de titanes, ¿por qué no iban a valer unas cuantas deidades egipcias para hacer caja?
Además, ahora, que no hay que construir grandes decorados, que la Pirámide de Guiza o el padre Nilo se «incrustan» bien en el caldo digital, cualquiera puede conseguir todos los fastos dorados de las cortes faraónicas que tanto les costaron a los artesanos de Cleopatra, Los diez mandamientos, Sinuhé el egipcio o Tierra de faraones. Por poco más de cien millones de nada lo tienes todo: ciudades maravillosas en el delta, miles y miles de extras y todas las divinidades de Egipto, pero todas-todas: Set, Horus, Ra, Osiris, Isis, Anubis... en fin, sacas el diccionario y ya está.
Dioses de Egipto es un rebumbio mal agitado en un guion de puro tripi. Y sin alma. La versión en videojuego de Jasón y los argonautas y otros clásicos del artesano Ray Harryhausen, sustituyendo los humanos muñecos stop-motion del maestro por una abundante parafernalia de fríos efectos digitales.
Faraón, del polaco Jerzy Kawalerowicz, se convirtió en la película favorita de los profesores de historia -los penenes de nuestra época-, pero Dioses de Egipto no le va a gustar a nadie y aburrirá incluso a los palomiteros, agobiados con tanto nombre raro, por mucho que momentáneamente puedan llegar a colgarse con algún monstruo acorazado, listo para los mamporros o el fuego de pecho apocalíptico.
Los dioses tendrán sangre dorada, pero la presencia del antipático Gerard Butler y del resacoso Nikolaj Coster-Waldau, cabezas de cartel de 300 y de Juego de tronos, es pura mercadotecnia mamporrera. Al igual que la inclusión en el reparto de dos de las vestales de Mad Max: Furia en la carretera: Courtney Eaton y Abbey Lee, una como joven mortal que huye del mundo de los muertos y la otra de diosa, cabalgando sobre serpiente ciclópea. Para eso las chicas son australianas y la película se rodó en su país. Y lo de Geoffrey Rush, como Ra, lanzando sus rayos sobre los gusanos gigantes de las sombras, es de cacharrería.