Un libro recopila las cartas que durante 27 años la condesa envió a su amiga contando hechos de todo tipo
15 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Meirás (Sada), A Coruña o los balnearios de Mondariz y A Toxa. Son los lugares en los que durante 27 años Emilia Pardo Bazán (A Coruña, 1851-Madrid, 1921) fechó las cartas que enviaba a su amiga Blanca de los Ríos Nostench (Sevilla, 1862-Madrid, 1956). El epistolario completo son más de 80 misivas; «y de ellas publicamos 64», explicaban ayer Ana María Freire, profesora de literatura de la UNED, y Dolores Thion-Soriano Mollá, de la universidad francesa de Pau. Ambas son autoras del libro Cartas de buena amistad. Epistolario de Emilia Pardo Bazán a Blanca de los Ríos (1893-1919) (Iberoamericana Editorial Vervuert). El volumen fue presentado ayer en la casa museo de la escritora, en A Coruña.
«Es el epistolario más grande y extenso que mantuvo con una sola persona, y el único de mujer a mujer que se prolonga durante 27 años», subrayaba Freire. En este sentido, señalaba la amplia correspondencia de Pardo Bazán con Giner de los Ríos o Menéndez Pelayo, pero siempre de menor duración que la reseñada en el tomo en cuya presentación participaron José Manuel González Herrán, catedrático de la Universidade de Santiago, y Xulia Santiso, directora conservadora de la casa museo. Thion-Soriano apuntaba curiosidades de dichas cartas, como cuando Pardo Bazán augura la próxima desaparición del arte epistolar «con las tarjetas postales». De todos modos, entre la correspondencia hay también algunas de dichas tarjetas e incluso telegramas, que entonces eran poco frecuentes.
Una letra clara, «envidiable»
Las autoras del libro destacan que el epistolario es el fruto de una ardua y laboriosa labor de búsqueda, ya que algunas de estas cartas se encontraban en Estados Unidos, otras en la Biblioteca Nacional de España pero no estaban localizadas, y las hay que siguen en manos de los descendientes de Blanca de los Ríos, que han autorizado su publicación. Una de las dificultades añadidas fue que algunas cartas estaban sin fechar, por lo que fue necesario consultar diarios y archivos para ubicarlas. La escritora «tiene una letra muy clara, envidiable», elogia Freire, que anotaba que en cuanto al estilo hay de todo, hasta chistes. Thion-Soriano recordaba cómo ambas mujeres entraron juntas en el Ateneo de Madrid: «Pardo Bazán la animaba a escribir y a estar en los círculos donde hasta entonces no tenían presencia las mujeres».
Una de las cuestiones sobre las que Pardo Bazán escribió durante un tiempo en esas cartas es la obra de construcción de las torres de Meirás que estaba ejecutando. De hecho, «Blanca de los Ríos y su marido estuvieron en Meirás en 1903», precisa Freire, el mismo año en el que también estuvo Miguel de Unamuno.