De entre las pocas señales que emitió la celebración -este año- del centenario del nacimiento de Eleanora Fagan Gough (más conocida como Billie Holiday), descuella la publicación del álbum Coming Forth by Day, de Cassandra Wilson (Jackson, 1955). De dama del jazz a dama del jazz. La vocalista de Misisipi rinde tributo a Lady Day apoyándose en un ramillete de los más populares standards del cancionero de la mítica heredera de Bessie Smith, algunos compuestos por la propia Holiday. «Coming Forth by Day -explica la intérprete y devota confesa de Holiday- es un homenaje a la belleza, a la fuerza y genialidad de Billie Holiday. Una colección de encantamientos musicales y una guía para navegar a través de los oscuros mitos que rodean su vida y su época; con este disco las canciones de Billie Holiday resurgirán en el siglo XXI». Wilson, en cualquier caso, no optó por los caminos trillados sino por el riesgo al recurrir al productor Nick Launay (conocido por su trabajo con Nick Cave o Arcade Fire), que marca definitivamente el proyecto. Un estilo sombrío y de pincelada pop al que no es ajena la presencia del baterista Thomas Wydler y el bajista Martyn P. Casey (ambos integrantes de la sección rítmica de la banda de Cave, The Bad Seeds). El atmosférico sonido del saxofonista Robby Marshall y la guitarra de T Bone Burnett redondean el resultado. Una revisión audaz pero a la vez respetuosa.