La polémica legal en la que se ha visto envuelto el cuadro de Miró es uno más de los episodios en la curiosa historia de la obra. Existe consenso en considerar que el mismo origen del lienzo ya es en sí controvertido: el artista Manuel Viola, que se dedicaba a recrear obras de grandes genios, pintó una tela en el estilo del maestro catalán y que, como divertimento, regaló a Cela. El escritor gallego lo tenía expuesto en su casa en Palma de Mallorca, donde durante una visita lo vio Miró y negó su autoría. Al escuchar la declaración, la leyenda asegura que Cela echó mano de un cuchillo y rasgó el cuadro, para espanto de Miró. La primera mujer del premio nobel, Rosario Conde, cosió la tela. Fue entonces cuando Miró se la llevó al estudio, para devolvérsela más tarde con otra obra pintada; en el reverso, una dedicatoria que resumía el incidente: «En recuerdo de una falsa tela apuñalada que dio nacimiento a una obra auténtica. A C.?J. Cela, su amigo, Miró. 23 VIII 72».
Cuando el matrimonio entre Cela y Rosario Conde se rompió después de 45 años, el cuadro, que pertenecía a ambos, fue donado a Camilo José Cela Conde en 1990. El hijo del escritor encargó varias tasaciones de la obra, que rondaba un valor de entre 150 y 200 millones de pesetas. Pese a sus ofrecimientos, ninguna institución pública o privada materializó la compra de Personnage oiseau, que para entonces, en 1992, también era conocido como Miró apuñalado o El cuadro rasgado.
Diez años después la obra comenzaba la escritura de otro episodio polémico, cuando se supo que Cela había zanjado con el cuadro la parte de la herencia que le correspondía a su hijo. La tela ya no estaba en su poder, sino que era propiedad de un coleccionista italiano que a su vez la había puesto de nuevo a la venta.