-No fumador, fumador... Depende de lo que consiga asustarme el médico en las revisiones. Alcohol, noche sí... y noche también. Drogas... muy pocas. Bueno, vale, las justas para hacer buena música, pero sin pasarse tampoco- respondió con cara divertida el cantante a la periodista, intentando averiguar cómo había soltado semejante mentira sin reírse a carcajadas.
Jesús Martínez, más conocido por su nombre artístico, Julco Van, era un roquero de los de siempre.
Tras salir del anonimato a los 20, se convirtió en icono transgresor, por su atrevimiento tanto en lo musical... como lo personal; estupefacto dejaba con sus actuaciones al público que lo catapultó a la fama, además de a sus numerosos detractores, no pocos en aquella época convulsa en que decidió labrarse una nueva identidad.
Susana Liste por contra, era columnista en el famoso periódico Musicarte. Encargada de criticar todo espectáculo que pisase la ciudad, se incluía en este último grupo, contrarios al músico. Pero aunque ahora no entendía su modo de vida, no podía negar que su música había jugado un papel fundamental en sus noches de juventud, que había hecho cola como otros muchos a las puertas de la taquilla del Farolillo (antro donde por aquel entonces cualquiera que quisiese ser moderno tenía que dejarse caer) y que había bailado como la que más en aquel primer concierto del cantante en el 82.
-De acuerdo. Tendré que creerlo, no me queda otra- aceptó la periodista con una sonrisa pícara, que mantuvo durante la siguiente pregunta.
-¿Y qué tal tus amistades, Julco? Últimamente la prensa rosa te liga a la joven guitarrista Rita Peri. ¿Qué hay de verdad en todo ello?
-¿Susana Liste preguntándome por mi vida personal? Toda una profesional en sus artículos, ciñéndose siempre a lo meramente musical. ¿A qué se debe este cambio?- ahora era el músico el que le devolvía una mirada inquisidora, burlona, y llena de complicidad, conocedor de que había dado en la diana.
En efecto, el interés era propio. Y es que en aquel dichoso concierto del 82, una joven Susana no se había contentado con ver a su ídolo desde el público, sino que deseosa de un autógrafo había logrado asaltar su camerino. Entre bambalinas se conocieron, y empezaron a salir... y aunque todo acabó a los pocos meses, por las idas y venidas del roquero, había sido una etapa que ninguno jamás había olvidado.
-Los lectores son muy curiosos; y las viejas amistades también, como ves -le respondió ella riendo- En fin, sigamos con la entrevista...
Tania Viqueira Queijas (Santiago de Compostela, 21 años) es estudiante.