Otra historia

Alba Sánchez Ares

CULTURA

07 a.m. Suena el despertador y Marco, sin abrir los ojos, mueve el brazo hacia la mesilla de noche para intentar apagarlo mientras el repetitivo pitido le recuerda la vuelta a la realidad. Todavía somnoliento, se sienta en el borde de la cama y, en un acto instintivo, introduce sus pálidos pies en las zapatillas. Mientras avanza por el pasillo hacia el cuarto de baño, su vecina de arriba baja por las escaleras haciendo ruido con los zapatos de tacón. Ella va a trabajar. Marco, con las manos apoyadas en el lavabo, se mira en el espejo. Últimamente estaba durmiendo mal y eso se notaba en sus ojeras; su pelo negro azabache comenzaba a verse rodeado de alguna cana, cada una, una preocupación. El chico abre el grifo y se empapa la cara con agua. Se prepara un café en la cocina, siempre toma un café con leche para desayunar, al igual que lo hacía a media mañana cuando iba a la oficina. En la radio comienzan a dar las noticias; Marco se viste mientras de fondo se escuchan palabras como paro, prima de riesgo, déficit, rescate? El día está nublado y el viento mueve las hojas de los árboles mientras Marco va hacia la parada del autobús. De camino compra el periódico, ojea los titulares y luego lo coloca debajo de su brazo para seguir caminando. Al bajar del autobús puede ver que ya hay gente haciendo cola, se pone detrás del último, se apoya en la pared y comienza a leer el periódico, pero de pronto unas gotas comienzan a emborronar la tinta, parece que va caer una tromba de agua de un momento a otro por lo que Marco está a punto de marcharse hasta que alguien lo cubre con un paraguas, el muchacho se da la vuelta intrigado y descubre a una chica de raza negra con una carpeta bajo el brazo. A Marco su cara le resulta familiar, piensa unos segundos mientras la lluvia golpea el paraguas hasta que se da cuenta de que esa chica era la que limpiaba en su oficina cuando él se iba a casa. Cada vez la cola del paro se iba llenando con más gente, con más historias.