El Códice Calixtino sigue en Santiago

La Policía trabaja sobre la hipótesis de que incluso esté escondido en la catedral


santiago / la voz

El Códice Calixtino sigue en Galicia. No está en poder de ninguna mafia que quiera venderlo a un rico coleccionista ni fue robado por encargo. Es más, jamás salió del área de Santiago e incluso es posible que esté oculto entre los miles de escondrijos que tiene la catedral compostelana. Esa es la principal línea de investigación con la que trabajan los expertos de la Policía ahora que se cumple un año (el 5 de julio) de la desaparición del libro, una joya artística del siglo XII única en el mundo y que constituye algo así como una guía para los peregrinos que en el Medievo seguían el Camino de Santiago.

La hipótesis a la que los investigadores dan más credibilidad es que la desaparición del Códice fue casi más un secuestro que un robo. Es decir, que quien entró en la cámara acorazada del archivo de la catedral y se llevó el libro no pretendía obtener un beneficio económico de su venta, sino que actuó con el ánimo de perjudicar al deán, José María Díaz, con el que mantendría un enfrentamiento personal.

Por ello, la Policía centró desde un principio su investigación entre el personal de la catedral, que también fue peinada metro a metro ante la firme sospecha de que el Códice Calixtino siguiese escondido entre sus muros. Los movimientos de canónigos, investigadores, músicos y empleados de mantenimiento y limpieza fueron estudiados sin que, por el momento, se hayan producido avances significativos en las pesquisas.

Pero la Policía no ha estado parada en este último año. En modo alguno. Según fuentes de la investigación, tienen sospechosos y han intentado entrar en contacto con ellos de una forma indirecta. Su prioridad es salvaguardar la integridad del Códice y lograr que aparezca. De ahí que no se hayan centrado en hacer detenciones. La estrategia pasaría por tanto por negociar la devolución voluntaria del libro. A cambio, podría obtener algún tipo de beneficio en la calificación del delito o incluso no es descartable la posibilidad de que el Códice, igual que desapareció sin que nadie se percatase hasta días después, aparezca sin más y sin que jamás se llegue a saber qué manos lo sacaron de la cámara en la que estaba custodiado.

A nadie se le escapa que el robo se hizo con ayuda desde el interior. Es decir que fue alguien que trabaja o tiene acceso al archivo y a otras dependencias que están absolutamente vetadas para los peregrinos y visitantes. Un experto como el director del Museo Catedralicio de Santiago, Ramón Yzquierdo, lo dijo claramente en una entrevista en La Voz en febrero de este año, en la que aseguraba: «De lo que a mí no me cabe ninguna duda, sin que haya malinterpretaciones de lo que digo, es que en el robo ayuda interna tuvo que haber. No digo que para vengarse y que sea una conspiración ni todas esas cosas que salen por ahí, pero ayuda interna obviamente tuvo que haber».

El equipo de la investigación

A lo largo de este año tanto los responsables gubernativos, como los jefes de la investigación han señalado la eficacia del equipo y la combinación de efectivos locales con los especialistas de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, los expertos en patrimonio como una de las claves del proceso de esclarecimiento de los hechos. Desde la policía se ha explicado que las características del robo y las dificultades que ofrece un espacio tan concurrido como la catedral y la gran cantidad de datos que se han manejado precisan de una coordinación como la que se puso en marcha desde el primer momento en que se conoció la ausencia del libro. Una coordinación que, según señalan, ha sido continua y que dará sus frutos.

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