Adele es ya la nueva diva del soul

La británica triunfa en unos Grammy que lloraron a Whitney Houston


redacción / la voz

Paradojas de la vida. Hasta la madrugada del domingo al lunes, Whitney Houston era la artista femenina que había logrado el mayor número de premios Grammy de la historia: seis gramófonos. Un día después de fallecer, una joven estrella, Adele, igualó la marca. Como Houston, la inglesa también posee un portentoso chorro de voz y tira hacia lo negro. Parece que el destino quiso hacer el pasado fin de semana un relevo en el puesto de diva del soul.

Ambas figuras fueron las absolutas protagonistas de la noche. Adele poniéndose, emocionada, debajo del foco. Whitney Houston evaporándose en un recuerdo todavía muy reciente como para no partir el corazón. En ese sentido, la lectura de Jennifer Hudson de su I Will Always Love You se convirtió en uno de los dos grandes clímax de la gala. El otro, siguiendo con ese juego de cara y cruz, el de Adele, cuando cantó Rolling in the Deep. Si alguien tenía dudas, quedaba así claro que la operación de cuerdas vocales a la que se sometió no había alterado para nada su mayor don.

«Todo fue un poco traumático, pero estar en silencio en un mundo tan ruidoso fue una bendición del cielo. Gracias a Dios mi voz sanó», confesó en la posterior rueda de prensa la autora de 21. El álbum ganó el Grammy al mejor disco del año y, cuando lo recibió, la cantante rompió a llorar como una niña.

Las otras grandes divas ausente fueron Etta James y Amy Winehouse. La primera fue objeto de un sentido homenaje a cargo de Bonnie Raitt y Alicia Keys. La segunda se alzó, de manera póstuma, con el premio al mejor dueto con Tony Benett con la fantástica Body and Soul. Justo tributo a dos voces magníficas.

Entre los triunfadores de la noche, resulta obligada la mención de Kanye West, aunque no se dignase a aparecer. Referente indiscutible de la música negra optaba con su magistral My Beautiful Dark Twisted Fantasy a siete estatuillas, logrando cuatro de ellas. También destacaron Foo Fighters, haciéndose con premios tan importantes como el de mejor álbum de rock.

En el terreno R&B se coronó Chris Brown, expareja de Rihanna, que acudió a la cita teniendo que respetar la orden de no acercarse a menos de diez metros de ella. La cantante de Barbados, que actuó en la gala y se marcó un dueto con Coldplay, lo denunció por malos tratos tras su ruptura.

Ya, por último, deben resaltarse los méritos de Bon Iver, un músico de la escena indie que brilló con los galardones al artista revelación y mejor disco alternativo. Su gran álbum homónimo, continuador del también excelente For Emma, Forever Ago, reclama todos los reconocimientos posibles.

Grandes actuaciones

Además de las citadas, brillaron otras actuaciones. En primer lugar, The Beach Boys con un adorable Brian Wilson cantando Good Vibrations como si aún tuviese el idealismo de los veinte años. También Bruce Springsteen, que abrió la noche con We Take Care Of Your Own de su próximo álbum. Y Paul McCartney, que recordó junto al Boss éxitos de The Beatles.

Cuando recibió el Grammy por «21» la cantante rompió a llorar como una niña

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