«Orientado al naciente, la virazón marítima calla y no se oye más que el goteo argentino de la lluvia en los cristales». Así definió este rincón de su casa Emilia Pardo Bazán. El texto cuelga ahora de la pared del gabinete de trabajo de la escritora. Una mesa ocupa el centro de esta «sala das emocións íntimas», explica Xulia Santiso, conservadora de una casa museo que comparte sede en A Coruña con la Academia.
Sobre la mesa, el visitante puede ver el original de Los Adorantes, uno de los más de 600 cuentos de la autora. Al levantar la vista, aparecen enfrente, en la ventana entreabierta, los protagonistas de la historia, que están en la fachada de la iglesia de Santiago, «gris y pálida, con su cornisa cuarteada por el peso de los años, su pórtico de arco apuntado, señalando ya la ojiva, y sus dos santos de piedra que sostienen el arco y se miran inmóviles, siempre desde la misma distancia, a guisa de almas enamoradas que no pueden jamás reunirse...». Este texto, también colgado de la pared, lo publicó Pardo Bazán en De mi tierra.
«E este era o su ordenador Windows», ironiza Xulia Santiso mostrando un archivador en el que «tiña os contos numerados». También se puede ver una foto de la escritora con 16 años tomada por Ferrer. En otra imagen, se explica que durante el luto por su marido no fue al Teatro Real pero «oye las óperas por teléfono». Esa era Pardo Bazán. Y este gabinete, el corazón de sus cuentos.
Casa Museo Pardo Bazán
Tabernas, 11. A Coruña
Horario: Lunes a viernes de 9 a 20 horas. Entrada gratuita