Marián Araújo trabaja en cine y televisión en Dublín, donde dirige su propia compañía teatral.
11 ene 2011 . Actualizado a las 11:43 h.Marián Araújo Marcote fue emigrante desde pequeña. Su padre es de Cee, y su madre, de Corcubión. Pronto se marchó a Valladolid, por motivos laborales paternos, y allí se formó como actriz en la Escuela de Arte Dramático. Con Teatro Corsario recorrió España recitando a los clásicos. Después se fue a Madrid y, hace doce años, dio el salto a Irlanda, un país de éxodos, como Galicia, que entonces vivía su bum económico. Y en Irlanda es donde sigue.
No paró ahí su vena migratoria, porque gracias a su trabajo ha recorrido medio mundo, de Nueva York a Rusia, pero siempre con el centro de operaciones en Dublín, la capital. En estos años, tras completar su formación, ha desarrollado una intensa carrera que ha dado frutos exitosos en cine, televisión (fue célebre su papel de la profesora española Carmen en The english class ) y (sobre todo) teatro.
Hace unos días, el Irish Independent reconocía su último trabajo, Weaving the Cry ( Tejiendo el llanto ), como la mejor actuación del año pasado. Algo hay de Galicia en esta función. Marián lo explica: «Es un montaje muy especial para mí porque integra la tradición gallega con la irlandesa. En octubre del 2009 -añade- el director Aiden Condron y yo vinimos a Cee para empaparnos del lugar: el mar, la gente, e incluso entrevistamos a mi abuela Felisa Ferrío, una gran actriz».
Esta obra cuenta la historia de una mujer que pierde a su marido y a todos sus hijos en el mar. «La vulnerabilidad y a la vez la fortaleza de estas mujeres del noroeste se ven reflejadas en nuestro trabajo, en el que unimos cantos tradicionales gallegos con otros en gaélico, explorando la pérdida y la muerte de una manera catárquica, que implica una renovación del individuo», señala la joven gallega.
Culture Ireland, un organismo estatal que se dedica a dar a conocer la cultura del país por todos los continentes, acaba de confirmarles la concesión de una ayuda para representar Weaving the Cry en Santander en las próximas semanas. «Y esperamos poder repetir la experiencia en Galicia», añade Marián. A su tierra, por cierto, viaja con mucha frecuencia. Tiene casa en Cee, donde está la mayor parte de su familia, y es raro que se pierda la fiestas de A Xunqueira, a mediados de agosto. Pero la distancia también responde a la necesidad de alejamiento para poder desarrollar sus propios proyectos.
Viaja a menudo -el efecto migratorio- a Italia para trabajar con Gey Pin Ang, una directora con la que prepara un montaje para cuatro actores y un músico que llevarán a Singapur a finales de abril, «un trabajo de mucha vitalidad sobre el ser humano y su deseo de volar, sobre la creatividad y la búsqueda de un lugar donde hacer el nido desde el que poder lanzarse».
Además, prepara otro proyecto con su compañía teatral, Nervousystem («sistema nervioso»), que nació hace años con la idea de realizar un trabajo de laboratorio y arriesgado, centrado en la exploración. Desde el principio tuvo claro que había que dar este paso: «La profesión que elegí es muy dura si decides ponerte en manos de otros: un representante, cine, televisión... Por eso decidí crear mi propia compañía, para desarrollar el tipo de teatro que me hacía crecer como persona».
Irlanda no es ahora aquel paraíso económico emergente al que llegó, y que se mantuvo en crecimiento al menos dos lustros: «Sí, claro que hay crisis, y aquí en Irlanda es muy dura, pero si seguimos haciendo lo que hacemos bien, con ilusión y trabajo, la crisis es lo de menos. Además, los artistas estamos acostumbrados».