Un intelectual lúcido con un diagnóstico muy pesimista


madrid/la voz.

«Hemos entrado en este siglo nuevo sin brújula». La primera frase de su último libro, El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones se agotan (Alianza), refleja el diagnóstico pesimista sobre el actual estado del planeta del narrador y ensayista Amin Maalouf (Beirut, 1949). «La humanidad va al desastre si no rectificamos, la situación es extrema y muy preocupante», aseguraba en una entrevista a La Voz de Galicia el pasado mes de octubre, cuando presentó su obra en Madrid. «Creo que mi diagnóstico es menos catastrofista que la realidad, he expresado mis temores de manera más moderada de lo que debería», añadió inquietante. En su libro repasa los desajustes que, a su juicio, padece el mundo; el intelectual, ya que se ha pasado de unas sociedades en las que las líneas divisorias eran ideológicas a otras en que son identitarias; el estratégico, ya no hay dos superpotencias sino una, que se comporta de forma errática; el climático, que es una bomba de relojería; el económico, que se ha manifestado con la crisis; y el ético, pues hay una regresión moral e intelectual.

Premio Goncourt en 1993 por La roca de Tanios, autor de novelas como León el africano -sobre el gran viajero del siglo XVI Hassan al-Wazan- y Samarcanda -inspirada en las vidas del poeta y astrónomo persa Oman Jayán, el estadista Nizam el-Molk y el místico ismailí Hassan Sabbah- y de ensayos tan lúcidos e interesantes como Las cruzadas vistas por los árabes e Identidades asesinas, Maalouf es uno de los pensadores más destacados del mundo, defensor de la diversidad cultural, puente entre Oriente y Occidente y martillo del fanatismo. En la mencionada entrevista señaló que el término Alianza de Civilizaciones no lo convencía y dudaba de sus resultados, pero añadió que «la idea de establecer otro tipo de relación entre Occidente y el mundo árabe-musulmán es positivo».

Su padre, poeta, pintor y periodista, fundó dos diarios en Beirut y el propio Maalouf siguió sus pasos tras estudiar economía política y sociología en la Universidad Francesa de Beirut. Fue redactor del periódico An Nahar International antes de que se exiliara en París a causa de la guerra civil libanesa. Allí trabajó para Jeune Afrique y en 1983 publicó su visión de las cruzadas desde el punto de vista de los árabes. Desde 1985 se dedicó en exclusiva a escribir y, libro a libro, su prestigio ha ido creciendo hasta convertirse en el pensador árabe más influyente del momento, además de un brillante narrador, y ha sido traducido a más de 20 idiomas.

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