El falso centenario se celebra este año

Rubén Ventureira

CULTURA

«Falar de que este ano é o do centenario do himno galego é, en certa maneira, falso», asegura de entrada Manuel Ferreiro, el mayor experto en la obra del autor de Os Pinos.

Dos realidades contradicen ese centenario. Una: «A música e a letra son de 1890», recuerda Ferreiro. En efecto, ese año el compositor propone al Ayuntamiento de A Coruña que organice el mayor certamen musical de la historia de Galicia, evento en el que uno de los premios de composición será para el autor de la mejor «marcha regional gallega» compuesta para orfeón sobre la letra de Os Pinos, de Pondal. Como presidente de la comisión organizadora, el músico no se puede presentar, aunque realiza su propia versión, que será interpretada en caso de que el concurso quede desierto, lo que no ocurre. El jurado concede el primer premio al catalán Ivo Gotós. El festival se celebra los días 30 y 31 de agosto en A Coruña, y no hay constancia de que se interpretasen ni la marcha regional de Gotós ni la de Veiga.

Segundo hecho que desmiente el centenario: si lo que se celebra es que se cumple un siglo de su primera interpretación pública, tampoco éste es el año. Tradicionalmente, la fecha de estreno de la pieza ha sido fijada el 20 de diciembre de 1907. El lugar, el teatro Tacón (hoy Federico García Lorca) de La Habana. El marco, una velada literario-musical organizada por el centro gallego de esa capital cubana en la que se recaudaron fondos para trasladar los restos mortales de Pascual Veiga de Madrid, donde había fallecido el año anterior, a Mondoñedo. El momento, el cierre del acto, en el que la Banda de Policía de La Habana ejecutó el himno. El promotor, el ferrolano Xosé Fontenla Leal, organizador de la gala, el que escribió a Veiga en 1906 para que adaptase la partitura a piano, el que solicitó que Os Pinos fuese el himno oficial de ese centro gallego (propuesta que fue aceptada) y el que editó la composición y distribuyó partituras por todo el mundo.

Pero una investigación reciente (revelada por La Voz el pasado año) de Fernando López Acuña, biógrafo de Pascual Veiga, vino a tumbar esa fecha. Este experto tiene contrastada la existencia de una carta firmada por el secretario del Orfeón del Centro Gallego de Madrid, que dirigía Veiga, en la que se dice que esta agrupación interpreta a menudo el himno años antes de que sonase en La Habana. Dado que el compositor se trasladó a Madrid en 1892, pudo ser justo ese año en el que se escuchó en público por primera vez.

Por tanto, en 2007 lo que se celebra es la primera interpretación «oficial entre comillas», matiza Ferreiro: «O Centro Galego da Habana é o que condiciona o futuro, porque en Galicia Os Pinos era só unha das propostas de himno».

Abandonando la historia y pasando a la actualidad, Ferreiro no entiende la polémica generada por la propuesta de Quintana de que los niños aprendan el himno: «É de caixón. Os nenos franceses aprenden A Marsellesa e a todo o mundo lle parece normal».Considera que fuera de Galicia algunos medios de comunicación han tratado este asunto desde un punto de vista tendencioso: «Hai quen desbarra moito. Supoño que será por envexa, porque os nenos non poden cantar o himno español, pois non ten letra. E, por enriba, é unha peza militar».

No sería extraño que los que Ferreiro denomina «tendenciosos» empleasen entre su arsenal la famosa carta que Pondal dirige a a Veiga el 5 de abril de 1890, durante el proceso de composición del himno. Dice así: «Excuso advertir a V. que estas estrofas aspiran sólo a despertar en nuestros paisanos las nobles ideas de un bien entendido regionalismo pero de ningún modo a promover el separatismo, pues que soy acérrimo partidario de la unidad e integridad de nuestra gran y gloriosa España».

Ferreiro explica que Eduardo Pondal «era iberista, creía nunha federación ibérica liderada por Galicia e nunha confederación cos países iberoamericanos». A su juicio, la carta «non ten nada de particular, pois Pondal tamén reflicte esas ideas na súa obra». «¡Estamos falando do XIX!», recuerda.