Hoteles helados, una forma diferente de viajar... Groenlandia, Suecia, Noruega, Finlandia o Canadá reservan habitaciones donde el turista puede dormir, comer y hasta tomarse una copa dentro de palacios de hielo.
02 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Todo se ha congelado. Desde el catre hasta las mesillas, las copas de cristal o las lámparas. Existe una manera muy diferente de viajar y quedarse «helado» sin apenas sentir la primera tiritona. Desde hace años algunos de los destinos polares por excelencia han ideado una nueva oferta hotelera para que el visitante pueda sentir en sus propias carnes cuán cómoda puede resultar una residencia hecha enteramente de agua congelada. Y sin pasar frío. Suecia ha sido el país pionero. A 200 kilómetros del Círculo Polar Ártico se levanta desde hace más de una década un hotel realizado enteramente de hielo. La idea nació de la instalación por parte de artistas japoneses de una galería de hielo esculpido en el interior de un iglú sobre el río Torne congelado. Con el tiempo este establecimiento se ha convertido en el mayor del mundo realizado con agua helada. Alcanza los 5.000 metros cuadrados y para sustentarlos son necesarias 30.000 toneladas de nieve y otras 4.000 de hielo. En el recinto hasta se pueden celebrar bodas en una capilla de hielo creada con este fin. En marzo, con la llegada del buen tiempo, el hotel desaparece hasta octubre cuando comienza la recostrucción. Hasta mediados de diciembre no está preparado para acoger a sus primeros visitantes. Otras experiencias El Ice Hotel de las afueras de Québec, en Canadá, abre de enero a abril y cambia su arquitectura cada año. La habitación doble en este establecimiento no supera los 150 euros por noche. A cambio se ofrece al turista un catre de hielo, un saco térmico especial para pasar la noche y pieles de reno para abrigarse. Una de las novedades de la temporada es el N'ice Club, donde se puede bailar hasta altas horas de la madrugada: Sobre el hielo, por supuesto. También Groenlandia ofrece un lugar donde poder disfrutar de una experienia congelante. En este caso la residencia se estructura en seis iglús independientes. La temperatura del establecimiento suele oscilar entre los diez y los treinta grados bajo cero. La decoración escultórica corre a cargo del artista local Jens Abrahamsen. Algo menos gélida es la alternativa propuesta por el Arctic Hotel, también de Groenlandia, donde los tradicionales iglús de nieve se sustituyen por otros más confortables realizados en aluminio. En la Laponia finlandesa ha calado esta nueva moda. En la región se levantan tres establecimientos con particularidades. En Kakslauttane se ofrecen cabañas en medio de bosques nevados, perfectas para evadirse. El Lainio hotel es un spa a poca distancia de la frontera sueca y que cuenta con una de las pendientes más largas para practicar esquí. Ya en la costa se ubica el Castillo de Nieve Kemi donde alojarse una noche puede costar más de 900 euros. Desde él se puede vivir una de las mejores experiencias de Laponia, viajar a bordo del rompehielos Sampo. Noruega cuenta con otro establecimiento, el Alta Hotel. No está construido en hielo pero incluye en su oferta la posibilidad de pernoctar en un iglú, en medio del bosque.