La Ribeira Sacra ofrece al turista las rutas en catamarán por el Sil y por el Miño. La zona sur de Lugo encierra una riqueza monumental y paisajística incomparable.
08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los parajes que los ríos Miño y Sil han esculpido con su cincel, lentamente golpeado por el tiempo, fueron descubiertos hace más de un milenio por una numerosa legión de eremitas y monjes, que hallaron en estos lugares la soledad y el recogimiento necesario para buscar la esencia de su religiosidad en contacto directo con la naturaleza. A partir de estos surgieron los cenobios y monasterios que pueblan los márgenes y las riberas de estos cursos fluviales, que contribuyeron a darle la denominación de Ribeira Sacra. Esta riqueza paisajística y monumental, que puede verse en esta área de la zona sur de Lugo, se contempla con un viaje en los catamaranes que recorren las aguas del Miño y del Sil. La ruta que más expectación despierta es la del Sil. El tramo que recorre el catamarán discurre entre el embarcadero de Doade y el de Os Chancís, ambos situados en el municipio de Sober, al que se puede llegar por la N-120 o por la carretera de Castro Caldelas LU-601. Durante el verano, la Diputación organiza viajes por la mañana y por la tarde. En sesión matutina, el barco parte de Doade a las 11.30 horas, recorre 24 kilómetros hasta llegar a Os Chancís, en la parroquia de Arximil, a la una. A esta hora parte otro catamarán desde este lugar hasta Doade, cuya llegada se produce a las dos y media de la tarde. Los viajeros de los catamaranes regresan a su punto de partida en autobuses gratuitamente. Por la tarde, los viajes parten a las 16.30 horas desde Doade y a las 18.00 horas desde Os Chancís. El trayecto muestra el Cañón del Sil, que no es más que un encajamiento en las masas graníticas hasta una profundidad de 500 metros, que da como resultado uno de los paisajes más impresionantes de la geografía gallega. Salpicado de viñedos cultivados en socalcos, donde se elabora el vino de Amandi. Las viñas dan paso en las zonas más agrestes a las paredes verticales de roca.