El líder de los Nerves y The Beat cierra su gira por España esta noche, teloneado por la banda coruñesa The Preachers
07 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Todo un clásico inasequible al desaliento. Paul Collins es el ejemplo más claro de que en el mundo del rock no existe justicia ni nada que se le parezca. Alguien que tiene entre su repertorio canciones como Rock and roll girl, Different Kind of girl, Hanging on the telephone o la más reciente Kings of power pop debería estar elevado a los altares del género, compartiendo mesa y tratándose de tú con Paul McCartney, Ray Davies o Brian Wilson. Pero, por algún motivo inexplicable, no es así.
Collins es parte fundamental e indiscutible de la historia del pop. Al frente de los Nerves primero, y más tarde con The Beat, sentó las bases de un género que marcó la segunda mitad de los setenta y buena parte de los ochenta, aunque su legado perduraría mucho más allá marcando los sonidos y el modo de hacer a diferentes generaciones del rock independiente a ambos lados del Atlántico. Aunque el éxito masivo siempre le fue esquivo, el americano ha conseguido a fuerza de tesón y escenario colocarse como una de las referencias inevitables para cualquier hacedor de pop.
Convertido, tras años de residencia en nuestro país, en un español más de acento extraño, encontró aquí un hogar y un respeto y veneración por parte de la escena nacional que lo terminaron de convertir en un habitual de nuestros escenarios.
Tras actuar en distintas ciudades de la península, cierra su actual gira hoy en Sada, en la Terraza, donde contará con el grupo coruñés The Preachers como teloneros. La cita para este encuentro con el padre del mejor power pop -organizada por el colectivo Urbanfeel Festival- es a las 22.00 horas y las entradas están a 5 euros.