«Mi casa se hundió un centímetro»

Toni Silva SADA / LA VOZ

SADA

Coche atrapado en un garaje de A Lagoa 44, donde las puertas de algunos trasteros están bloqueadas.
Coche atrapado en un garaje de A Lagoa 44, donde las puertas de algunos trasteros están bloqueadas.

Los vecinos de Sada afectados por las inundaciones se preparan para una larga resaca no exenta de sorpresas

02 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El agua ha empapado hasta el ánimo de los sadenses. Las cámaras y los focos comienzan a retirarse poco a poco, pero cada familia damnificada por las riadas del miércoles se enfrenta a largas jornadas de limpieza y evaluación de daños, en algunos casos, con consecuencias nuevas cada día. Ayer en casa de María Brandariz descubrieron, al retirar los muebles y material más voluminoso, que el piso se había hundido un centímetro. Es en la rúa Cambre, en la misma casa donde el miércoles el congelador flotaba como una embarcación.

«Mira aquí». Lo dice Iván Manteiga, y aquí es el zócalo de la vivienda. Efectivamente, hay una separación con la baldosa del suelo. «Mi casa se ha hundido un centímetro, ¿va a seguir cayendo?», se pregunta el inquilino no muy lejos del edificio Nautilus, donde un amplio equipo de bomberos nutridos con miembros de otros parques continúa bombeando el agua de los garajes. Ayer al mediodía ya se había liberado una planta. «Quedan dos», señalan miembros de Servicio de Emergencia Municipal, que han tenido que cortar varias veces la luz después de que algún vecino de este voluminoso edificio acristalado bajara otras tantas a activarla.

El SEM prevé que bajo las aguas del edificio Nautilus esperan rescate 19 vehículos, seguramente ya inservibles. Mejor fortuna se vivió en otro amplio garaje, el de la calle A Lagoa 44, donde hoy tres coches esperan la visita del perito. Uno de ellos lo custodia Eva López, a quien la riada la pilló en A Coruña. «El coche es de mi pareja y me enteré de lo que pasaba por los medios». Su vecino José Luis Romera tuvo más suerte y lo sacó in extremis. En cambio no consigue entrar en su trastero. «El agua lo ha removido todo y ahora tengo la puerta bloqueada», dice mientras realiza nuevos intentos de entrar ayudado con el hombro. Aún así es probable que José Luis consiga abrir su trastero mucho antes de que los ocho ascensores del edificio vuelvan a funcionar. Calculan dos meses de reparación.

El Concello ha puesto a disposición de los vecinos un punto de información en la sede consistorial, donde ya han atendido a 25 familias. El horario es de 8.00 a 15.00 horas.