U na familia de Sada ha decidido no escolarizar por ahora a sus hijos. La Audiencia los ha autorizado al matizar la escolarización legal obligatoria. Al margen de la interpretación jurídica, la cuestión presenta trascendencia social. En la tarea de educar debe distinguirse entre educación e instrucción. En la primera es protagonista el ámbito familiar. Se trata de inculcar hábitos, fomentar conductas y transmitir valores que formen la personalidad. La segunda supone una labor pedagógica para desarrollar la inteligencia y adquirir conocimientos para realizar una actividad profesional. Se nace con capacidades latentes que deben ser desarrolladas tanto en el carácter como en el aprendizaje. Educar, en sentido amplio, significa sacar afuera. En la función educativa el hogar y la escuela son complementarios e imprescindibles. La educación integral prepara para lograr el ideal de persona, ciudadano y profesional. Todo esto requiere exigencia, disciplina y sociabilidad. La madre de la polémica -que no hace de maestra porque no quiere, ni tampoco puede-, afirma: «Les estoy regalando la infancia». Por favor, ¡un poquito se sensatez! Como si al 99,9 % restante se la estuviesen robando.