DOLORES VÁZQUEZ EL REPORTAJE Extracto de los textos enviados al certamen de cartas de amor organizado por la asociación Goleta A Cyrano de Bergerac le han salido catorce duros competidores en el Ayuntamiento sadense y, tal como le sucedía al personaje creado por el escritor Edmond Rostand, la mayoría ha optado por ocultado su nombre a la hora de sacar a relucir su parte más romántica en el concurso de cartas de amor, organizado por la asociación Goleta. Pese a que en los temas del corazón se dice que no hay vencedores ni vencidos tres mujeres, Ángela Fernández, Amaia Míguez y Gema Torre, han sido seleccionadas, por este orden, como las mejores plumas de un certamen que pretende recuperar una tradición que ha quedado en desuso.
13 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Las cartas de amor, de las que se reproducen extractos a continuación, se expondrán hoy en la biblioteca de Sada. Las tres finalistas serán leídas en la emisora municipal. ¿Por que te quiero, amor? Porque cuando te miro, mi imagen devuelves, regalándome paisajes infinitos. Te quiero, porque me quieres para ti, más allá del jardín, y nuestra casa no tiene murallas. Mi libertad te ofrezco. Tú la tuya. Libre de sogas y contratos. Querido atontado: Perdona por llamarte así, pero eso es lo que eres, y yo lo soy aún más por haberme colado por ti hasta la médula... Cuando te conocí, ya eras un tontaina como ahora, y nunca me habría enamorado de ti si no fuera por culpa de un traidor llamado Cupido. Hola, mi amor: Mi amor, mi amor, mi amor..., amor... Que palabra tan corta y cuánto se puede decir o pensar con sólo mencionarla, ¿no crees? Algunos lo consideran un sentimiento por el que tendemos a buscar lo que consideramos bueno para poseerlo y gozarlo. Sé que estoy enamorada... porque me siento viva. Importante. Hermosa. Por y para ti. Dulce droga. Necesaria y peligrosa. Libre y esclava. Amo tus cadenas, aunque recorten mis alas. Llévame a tu planeta rojo que hace mucho frío por aquí, sólo un rato, me conformo con que me envuelvas con el eco de tu voz y me hagas vibrar un segundo, con que me dejes rozar tu órbita de fuego y luz. Siento que mi corazón se encoge y me dirige, silencioso, preguntas desesperadas mientras me pide, por favor, que le permita llorar. Sé que no vas a volver. Hoy, en el día en el que se encoge el mundo para declarar su amor sin tapujos, escribo de una vez por todas sinceramente, ya que no me atrevería a decírtelo a la cara. Sólo hay llamas de vida cuando estás tú. Alguien sabe lo que cuesta y lo que vale que yo quiera, duele. Y tú, que sondeabas y manipulabas mi corazón sin quererlo, te aliaste a mi destino. Sabes que lo odio. Si, ameite ata a loucura, por enriba do ben e do mal, máis aló do meu pensamento, por iso nunca atopei as palabras que ti andabas a buscar noutros brazos... Ti ándasme moi lonxe. Din por aí que o vento levoute nas súas ás ata o infindo e que Deus fixo de ti o anxo máis fermoso do universo... Se na terra non puideches ser miña, seralo aí enriba. Estaba sonando nuestra canción y aquel tipo te la musitaba al oído. ¡Era inevitable!, amor mío; y aunque aún me atormenta el eco de los dos disparos atravesando tu tersa piel, al menos ahora tenemos la seguridad, de que por fin, podremos volver a estar juntos... tan pronto como me suelten de este sanatorio de cuerdos. Te abrazo y así me siento segura. Te toco, te siento, y en la más remota oscuridad mi mente dibuja tu cuerpo. No necesito que digas nada, nada es suficiente para mí. Yo respiro porque tú sigues respirando. Yo sonrío porque me das un motivo para sonreír. De amor dicen que te escriba./ Y la verdad, no sé por donde empezar./ No es fácil, para mí, poder expresar/ todo lo que tu significas, ¡vida mía!/ dejaré que hable mi corazón/ mezclado entre mis sentimientos/ quizá para estos momentos/ mejor será, olvidar la razón. Volarás mariposa, y tu piel blanca,/ más del aire, quizá, que pretendieras,/ guardará todo amor que no vivieras/ procurar dejará tu puerta franca.