Manchas en la reserva de biosfera

Sin capacidad de gestión ni coercitiva, la marca de Mariñas Coruñesas intenta reconducir las malas costumbres ambientales con campañas de sensibilización

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A Coruña / La voz

Hace dos semanas, la reserva de biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo se engalanó con motivo de su quinto aniversario en el programa de la Unesco. La propia responsable del apartado de biodiversidad, la chilena María Rosa Cárdenas, alabó el trabajo del equipo coruñés, del que aseguró que había conseguido en solo cinco años objetivos propios de un decenio.

No obstante, la propia reserva de biosfera es también escenario de contradicción y elementos que chirrían bajo la lupa medioambiental. Grandes plásticos en fragas milenarias, vertidos incontrolados, ríos contaminados, multiplicación de especies invasoras, plantaciones de eucalipto en suelo agrario... circunstancias que comprometen seriamente una de las razones de ser de las reservas de biosfera como es «alcanzar el uso sostenible de la biodiversidad». «Pero é que nós non temos capacidade de sancionar, a nosa ferramenta é a información e a sensibilización», explica Jorge Blanco, portavoz de la reserva Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo.

«¿Quitamos nós mesmos as cortaderias nunha finca particular? Non podemos, o que facemos é ir polos colexios explicando aos nenos como son e como se eliminan estas plantas para que incluso llelo expliquen aos seus pais se as atopan, pero nós non sancionamos», añade Blanco.

Control de talas

Así, además de desarrollar los distintos programas que someten al control de la Unesco, velan por la integridad de la flora y la fauna local como, por ejemplo, con el control de las talas. «O que si facemos é reclamar os permisos de corta nalgúns casos polémicos», indica.

Pero la reserva también ha recibido críticas externas, por ejemplo desde Galicia Ambiental, una asociación de profesionales del ámbito medioambiental, que reclaman una política más activa sobre el anunciado banco de tierras. «Se han hartado de publicitarlos pero seguimos igual que desde el principio», se queja Benito García, el portavoz de la asociación.

«Al final se buscan la rentabilidad rápida con cultivos energéticos de crecimiento rápido, como el eucalipto. Hay más tierras improductivas que ese 10 % que anuncian, segurísimo», apostilla García, quien da por perdida la batalla contra la hierba de la Pampa, especialmente en Miño, Bergondo y Oleiros. «Hay demasiado márketing desde la reserva pero muy pocos logros», espeta.

Paderne pedirá la retirada de los plásticos en los galpones del coto de Chelo

El alcalde de Paderne, César Longo, fue uno de los que asomó en la fotografía del quinto aniversario de la reserva a principios de junio. El municipio que él gobierna tiene una de sus fronteras en el río Mandeo, a la altura del coto de Chelo, uno de los enclaves más importantes desde el punto de vista de la biodiversidad. Allí se alzan desde hace muchos años unos galpones para meriendas y jornadas campestres. Algunos vecinos y turistas llamaron la atención de la existencia de grandes y gruesos plásticos a modo de techumbre, un material que chirría en este contexto de rica flora autóctona.

«Lo lógico es que no se utilicen, habrá que avisar a los propietarios de los galpones de que sustituyan esos plásticos por otro tipo de cubierta, creo que en puridad no deberían estar así», indica el alcalde de Paderne, quien reconoce que a él mismo le ha costado caer en la cuenta de la necesidad de retirarlos. «Es que llevan toda la vida, a fuerza de verlas ya te parecen normales pero recojo las críticas y pediré a los propietarios que hagan desaparecer esas cubiertas», añade Longo.

De este modo, los alcaldes sí tienen esa potestad coercitiva de la que carece la institución de la reserva de biosfera, y muchas veces ambas -reserva y Administración- coinciden en las mismas personas. «Somos un espazo declarado pola Unesco onde hai que intentar facer as cousas ben -explica Jorge Blanco, gestor de la reserva coruñesa-, todos temos que esforzarnos cada un dende o seu labor». El Concello de Coirós, que también alberga galpones de este tipo, ha propuesto una reordenación del tráfico para evitar colapsos en los estrechos accesos. «Se melloramos o circuíto turístico tamén temos que pulir ese tipo de cousas como os teitos de plástico».

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